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Columnas deportivasLa Copa

Buen ejemplo del mal ejemplo


El máximo estandarte del arbitraje mexicano, César Ramos Palazuelos fue convertido casi sin querer en un ejemplo para sus colegas… de lo que no debe hacerse…

Y es que me cuentan que el nazareno recientemente mundialista de manera casi inocente se aventó a hablar después de aquél aquel polémico partido entre Toluca y las Chivas de la jornada 3, y que me lo congelan por violar las normas internas de la Comisión de Árbitros, que tiene conminados a sus silbantes a no emitir juicio alguno.

Supongo que Ramos Palazuelos andaba ávido de defender su trabajo en aquel 2-2 en el que repartió amarillas a diestra y siniestra -7 en total-, casi se armaron los guamazos y además echó del campo a Orbelín Pineda y luego a Alfredo Talavera, que no se detuvo a pensar que no podía hacerlo.

Obvio, su caso no fue un castigo oficial como tal, porque por cuestionables que hayan sido sus decisiones aquel 5 de agosto en el Estadio Nemesio Diez, creo que no ameritaban ponerlo en la congeladora 2 semanas, pero que desaparezcas en la fecha 5 y luego en la 6 te manden sólo como cuarto oficial al Tijuana-Santos, luce como todo lo contrario a un premio…

Habrá que ver si en la fecha 7 reaparece como juez central o si el “buen ejemplo” que diiiicen están haciendo de él durará otra semana más…

Ídolo de las chicas

Si de por sí Mauro Boselli ya era querido y admirado allá donde la vida no vale nada, con el detallazo que se aventó el otro día con las jugadoras del León Femenil lo es aún más. Me cuentan que más de una futbolista de La Fiera estaba molesta por una pequeña, pero significativa diferencia con respecto al entrenamiento del equipo varonil: ellas no tenían bebidas hidratantes.

Podrán decirme que en cuestión de mercadotecnia ellas no tienen tanto impacto como los varones o que a alguien se le hizo fácil tratarlas así o lo que gusten y manden, lo cierto es que los detalles minúsculos hacen la gran diferencia y por ello era más que entendible la molestia de las chicas, sobre todo por el hecho de que el equipo femenil entrena muy cerca de donde lo hace la Fiera mayor, por lo que el contraste, además se percibía con un simple golpe de vista.

Dicen que cuando Boselli se percató del asunto pegó el grito en el cielo y como buen líder que es, puso manos a la obra para que los altos mandos verdes se enteraran de la situación, con tal efecto que hoy en día ninguna de las futbolistas del León femenil puede quejarse de no estar bien hidratada en cuanto acaba un entrenamiento.

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