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La CopaLucha Libre

40 años del Negro Casas

El maraquero Negro Casas les dio un baile a Octagón, Fuerza Guerrera y Solar para celebrar con un triunfo sus 40 años como luchador profesional.

Por medio de la casita, la llave que le ha dado tantas glorias a lo largo de cuatro décadas en la disciplina, el 4.40 fumigó al Mosco de la Merced, para guiar la victoria de su agrupación, complementada por Atlantis y Blue Panther, además de provocar el alarido de las miles de personas que casi llenan la Arena México.

Desde antes que comenzara la batalla, el líder de la Peste Negra ya se había llevado varios regalitos. Al salir de los vestidores, una misteriosa y curvilínea mujer lo puso a sacarle brillo a la pista y lo llevó al centro del encordado, donde se quitó el antifaz que llevaba y resultó ser su esposa, Dalys.

A la pachanga se unieron las hijas de Casas, Noris, Zaraida y Omaraida, así como sus nietos, quienes se apoderaron del encordado y demostraron que heredaron el amor por el arte de los costalazos.

Durante la contienda de leyendas también hubo sorpresas. Como pocas veces se ha visto, el Amo de los Ocho Ángulos y el rudo de la Meche firmaron una tregua y se concentraron en maltratar al Ídolo de los Niños.
Mientras tanto, Blue Panther y Solar dieron cátedra con sus llaves y castigos, además de regar un poco de polilla sobre el encordado de la Doctores.

Ante tal demostración de sus compañeros, que parecían unos chamacos, y estimulado por el público que coreaba su nombre, el Negro Casas fue a ponerle la cereza al pastel de la celebración.

Con su movimiento predilecto puso de cara a las lámparas a Guerrera para seguir con la fiesta, complementada por una lluvia de monedas de la afición y mucho baile de por medio.

 

 

Rodrigo Yépez I Agencia Reforma

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