El estadio Hidalgo cumple 32 años como la casa de los Tuzos, un escenario que ha sido testigo de la evolución del Club Pachuca en el futbol mexicano

Un gol que silenciaba al Hidalgo en 1995 marcó el principio de un cambio que llevaría a Pachuca a la cima / Foto: Archivo
Hace exactamente 32 años, el estadio Hidalgo abrió sus puertas por primera vez, siendo el nuevo hogar de los Tuzos del Pachuca.
Sin embargo, la historia de este inmueble deportivo comenzó en 1992, cuando el equipo recién retornó a la primera división y, en plena etapa de consolidación, se topó con la necesidad de un nuevo hogar, ya que el antiguo estadio Revolución Mexicana resultó insuficiente para albergar a la creciente cantidad de aficionados que querían seguir al Pachuca en su aventura por la máxima categoría.
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Fue entonces cuando se decidió la construcción de un estadio de mayor capacidad y mejores condiciones para los Tuzos y sus seguidores. La edificación del estadio Hidalgo requirió siete meses de arduo trabajo, con la participación de mil 500 obreros, 869 toneladas de acero y 6 mil 741 metros cúbicos de concreto. En su construcción, incluso se utilizó el desperdicio de oro y plata proveniente de las minas, lo que le dio un carácter especial a este inmueble, sobre todo, un filtro natural en partidos con lluvia.
Los Tuzos jugaron sus primeros 13 partidos de la temporada 1992-1993 en el viejo Revolución, por lo que hasta la jornada 28 se celebró el primer encuentro oficial en el nuevo estadio Hidalgo. En ese primer partido, celebrado el 14 de febrero de 1993, el Pachuca enfrentó a los Pumas, rival al que también enfrentarán este fin de semana, cayendo con un 2-0.
El atacante Jorge Santillana se convirtió en el primer jugador en marcar un gol en el nuevo recinto; sin embargo, no sería hasta 13 días después de la inauguración cuando el primer gol de los Tuzos llegaría, obra de Roberto Medina, aunque fue semanas más tarde cuando se consiguió la primera victoria en casa, un 2-1 ante Atlas.

Aunque en esa campaña los Tuzos no lograron mantenerse en el máximo circuito y tuvieron que regresar a la segunda, el estadio Hidalgo se estableció como el lugar donde el equipo forjó las bases de su época de bonanza.
A poco más de dos años de su inauguración, el estadio Hidalgo albergó su primera final, aunque con un sabor amargo, pues los Tuzos vieron frustradas sus aspiraciones de regresar a la primera división, cayendo por la mínima diferencia ante Celaya en la serie; no obstante, el equipo no se rindió y en 1996, con un triunfo 2-1 sobre los Gallos de Hermosillo, logró su tercer ascenso, marcando así el inicio de una nueva etapa para el estadio Hidalgo, que a partir de ese momento viviría algunos de sus momentos más gloriosos.
A medida que avanzaban los años, el estadio Hidalgo se consolidó como una de las casas más importantes y emblemáticas de la Liga MX. En 1999, en el torneo Invierno, Pachuca disputó su primera final de Liga MX en el estadio Hidalgo, empatando 2-2 ante Cruz Azul en la ida y sellando el título en la vuelta con una victoria 1-0.
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Este título marcó el inicio de la era dorada de los Tuzos y del Huracán –mote que se le puso posterior al 2000– como escenario de grandes victorias y títulos nacionales. Desde entonces, el Pachuca ha disputado otras 10 finales ligueras, logrando un total siete campeonatos, tres empates y un solo descalabro en estas instancias definitorias, lo que demuestra la fortaleza y la historia que ha ido forjando el estadio Hidalgo a lo largo de los años.
Además de ser testigo de los títulos nacionales, el estadio Hidalgo también ha sido escenario de triunfos internacionales. En 2007, 2008, 2010, 2017 y, recientemente, 2024, los Tuzos se coronaron campeones de la Concachampions, un logro que reafirmó la grandeza del equipo y de su estadio en el ámbito internacional.
Asimismo, el Huracán fue sede de la Copa Sudamericana en 2006 y la Recopa Sudamericana en 2007, logrando un campeonato y un subcampeonato en esos torneos. Estos logros internacionales consolidaron aún más al estadio Hidalgo como un lugar de importancia para el futbol mexicano e internacional.
El estadio Hidalgo también ha sido anfitrión de importantes eventos de la selección mexicana. En octubre de 2004, el Tri disputó un partido de la eliminatoria rumbo al Mundial de Alemania 2006, en el que México goleó 7-0 a San Vicente y las Granadinas. Esta fue una de las muchas ocasiones en las que el estadio Hidalgo sirvió como sede para la selección, consolidándose como un lugar importante para el futbol nacional.
Uno de los eventos más destacados que tuvo lugar en el estadio Hidalgo fue el Mundial Sub 17 de 2011. Durante este torneo, el recinto albergó nueve partidos, entre ellos los cuartos y octavos de final, en los que la Selección Mexicana venció a Panamá y Francia, respectivamente, en uno de los momentos más memorables para el futbol mexicano. Estos partidos, que marcaron el camino hacia el campeonato mundial, demostraron la importancia del estadio Hidalgo como sede de grandes eventos internacionales.

Con el paso de los años, el Huracán ha sufrido diversas remodelaciones y mejoras para mantenerse a la vanguardia. En 2004, el estadio fue reinaugurado con una capacidad ampliada a 27 mil 512 espectadores, en un evento que contó con la presencia del legendario Edson Arantes do Nascimento, Pelé. Esto incluyó mejoras en las instalaciones, así como la modernización de la infraestructura para seguir brindando una mejor experiencia a los aficionados.
En 2011, el estadio Hidalgo recibió la categoría de Estadio FIFA, lo que permitió su participación en eventos internacionales de alto nivel. Para lograr esta certificación, se realizaron diversas mejoras, como la eliminación de las mallas ciclónicas que separaban la tribuna, la construcción de un nuevo palco de prensa y la instalación de un sistema de iluminación de alta calidad, entre otras modificaciones. Estos cambios aseguraron que el estadio Hidalgo estuviera a la altura de las exigencias del futbol mundial.
En 2015, el estadio Hidalgo volvió a ser renovado con la inauguración del Túnel del Tiempo, un espacio que conecta los vestidores con la cancha y que rememora los momentos más importantes de la historia del club. En 2017 se sumó un nuevo restaurante y el Mundo Tuzo, un espacio de entretenimiento para los aficionados, que abre todos los días de la semana y permite disfrutar de la historia y los logros del Pachuca en un ambiente único. Estas adiciones continúan posicionando al estadio Hidalgo como un lugar de referencia tanto para los aficionados como para los jugadores.
A lo largo de sus 32 años, el estadio Hidalgo ha visto pasar a muchas figuras de talla internacional. Grandes futbolistas como Hugo Sánchez, Michel, Emilio Butragueño, Iván Zamorano, Claudio López, Martín Palermo, Alexis Sánchez, Arturo Vidal, Matías Fernández, Keylor Navas, Rafael Márquez, Ronaldinho y, en días pasados, James Rodríguez, han pisado el césped del Huracán, como rivales del Pachuca, dejando una huella imborrable en la historia del estadio y el futbol mundial.
El estadio Hidalgo también ha tenido momentos difíciles. En 2020, debido a la pandemia de Covid-19, el estadio cerró sus puertas durante 371 días, pasando su vigésimo octavo aniversario en soledad.
El estadio Hidalgo ha sido testigo de los altibajos del Club Pachuca, pero siempre ha estado ahí, siendo un símbolo de la grandeza, la fortaleza y la pasión de la Bella Airosa. En su 32 aniversario, el estadio Hidalgo sigue siendo el alma de los Tuzos, el lugar donde los sueños se hacen realidad y las victorias se celebran con fervor.
Hoy, a más de tres décadas de su inauguración, el Huracán continúa siendo el hogar de un equipo que, con su fortaleza y su historia, ha dejado una huella imborrable en el futbol mexicano e internacional.
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