En 2018, comenzó la construcción de uno de los principales atractivos: un majestuoso castillo de dragones, de estilo medieval que atrae a mucho turismo a la capital hidalguense
El pasado julio, el Museo de Miniaturas celebró su sexto aniversario en su ubicación actual. Sin embargo, la fascinante exposición que alberga tiene una historia mucho más extensa, ya que ha recorrido diversos lugares durante sus 15 años de existencia. Desde la Feria de Pachuca y la de Real del Monte hasta el centro comercial Patio Pachuca y, finalmente, El Rehilete, esta muestra ha deleitado a miles de visitantes con sus detallados dioramas antes de encontrar su hogar permanente.
En 2018, comenzó la construcción de uno de sus principales atractivos: un majestuoso castillo de dragones, de estilo medieval. Este edificio, recientemente remodelado, se ha convertido en un punto de referencia imperdible para los turistas que visitan Pachuca, al consolidarse como un destino de calidad que merece la pena explorar.
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La familia Bardales, propietaria del museo, ha nutrido durante años una profunda afición por el ambiente medieval. La historia se remonta al abuelo de Álvaro Bardales, quien actualmente dirige el proyecto. Este apasionante relato comienza con el abuelo, que participó en la Segunda Guerra Mundial y vivió en Alemania durante cinco años, en su intento de pacificar el país. Fue ahí donde descubrió el mundo medieval y comenzó a coleccionar miniaturas, una pasión que ha pasado de generación en generación hasta llegar a los nietos.
Hoy en día, el Museo de Miniaturas cuenta con 300 dioramas, lo que ha llevado a una significativa remodelación y ampliación del espacio. Estos “Minimundos” son escenas detalladas que representan figuras humanas, vehículos, animales y seres imaginarios dentro de entornos realistas, complementados con efectos de iluminación para dar vida a escenas de la naturaleza, ciudades, eventos históricos y batallas. Estos materiales no solo entretienen sino también educan a sus visitantes.

El castillo de estilo medieval es una edificación de tres pisos construida con piedra, acero y madera, fortificada con murallas y fosos. Este impresionante sitio no solo sirve como defensa ante ataques enemigos, sino también como la residencia del rey de los dragones y los caballeros que lo defienden. Con torres altas y de difícil acceso, permite avistar ejércitos enemigos desde lejos, proporcionando tiempo para preparar la defensa.
Dentro de la construcción, los visitantes pueden explorar diversas áreas, como la torre del Homenaje, donde reside el rey, y los torreones, que además de su función defensiva, ofrecen vistas panorámicas y refugios mágicos. Cada una de las seis grandes torres del castillo esconde sorpresas encantadoras: nidos de dragones, mascotas y seres del castillo, fantasmas, alimañas, y más.

El castillo, con su fachada impresionante y un dragón que lanza humo y fuego, alberga dioramas de diversas temáticas aptas para todo tipo de público. La Atalaya, la torre central más alta, permite divisar territorios lejanos y prepararse ante amenazas enemigas.
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Recientemente, el Museo de Miniaturas de Pachuca recibió la visita de Miguel Torruco Marqués, secretario de Turismo federal, quien destacó la importancia del museo en sus redes sociales. Acompañado de funcionarios estatales, prensa y los propietarios del lugar, Torruco Marqués expresó:
“Con la secretaria de Turismo, Liz Quintanar, visitamos el famoso museo de Miniaturas Castillo de Dragones, un recinto estilo medieval que muestra el arte y la cultura popular a través de figuras en miniatura, uno de los principales atractivos de esta capital”.

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