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Fin de Semana

Veracruz, un destino con sabor a aventura

Para enamorarse de este rincón de México no hace falta más que caminar por su malecón.


El Puerto de Veracruz ha sido uno de los más importantes del país.

Además de ser un sitio estratégico para la comunicación y el comercio con el resto del mundo, este destino ha logrado atraer a los viajeros con sus diversos encantos. Estos últimos son tan atractivos como los abanicos que con orgullo lucen las mujeres cuando portan el traje típico.

Para enamorarse de este rincón de México no hace falta más que caminar por su malecón. A lo lejos se observan las embarcaciones en fila y, de cerca, se percibe el pulso de la vida cotidiana. Pero antes de contagiarse con la algarabía de los lugareños, el visitante puede lanzarse a realizar una que otra aventura.

Los adictos a la adrenalina podrán saciar su sed aproximadamente a una hora del puerto jarocho, en el municipio de Úrsulo Galván. Muy cerca de este sitio se ubica Playa de Chachalacas, favorita de quienes gustan de practicar surf, parapente y pasear a bordo de motos. Sin embargo, el imán que más atrae a los viajeros es realizar sandboarding en las majestuosas Dunas de Chachalacas. No falta quien disfruta de unos deliciosos ostiones como premio al esfuerzo realizado.

Para los amantes del turismo de naturaleza otra opción es abordar un kayak en Boca del Río y remar hacia el área aledaña a la Isla de los Sacrificios; esta última forma parte del Parque Nacional Sistema Arrecifal Veracruzano y está cerrada al público. No obstante, también está la posibilidad de realizar una caminata en la Isla de Enmedio. Para conocerla hay que trasladarse al municipio de Alvarado, luego abordar una lancha y tras unos minutos de navegación llegar a sus orillas. Ahí es posible desembarcar y dar un pequeño paseo para deleitarse con sus atardeceres.

Una vez colmado el espíritu de aventura, hay que escuchar algunas de las historias que guarda este estado. En La Antigua, municipio ubicado a unos 45 minutos del puerto bañado por las aguas del Golfo de México, se encuentra la Casa de Hernán Cortés. Las raíces de longevos árboles, así como corales en las paredes ocupan la construcción. No es raro que los habitantes se ofrezcan a contar algunas historias. Unos señalan que este sitio fue el primer hogar del conquistador en el país. Otros sostienen que funcionó como aduana. Para lidiar con el calor veracruzano que ahí suele sentirse vale la pena refrescarse y probar la rica gastronomía que se sirve en Las Delicias Marinas.

Al volver al puerto hay que andar por las calles y plazas para ver niños jugando y oír notas de marimbas. Entre los clásicos a admirar están el Faro Venustiano Carranza y la Catedral de Veracruz dedicada a Nuestra Señora de la Asunción, pero nadie deber irse sin escuchar y ver bailar danzón, comprar un recuerdo en el Mercado de Artesanías y saborear múltiples delicias como el arroz a la tumbada, las picadas o guisos preparados con huachinango, jaiba y otros productos del mar. Mención aparte merece una visita a La Parroquia de Veracruz para tomar un vaso de café lechero y acompañarlo con una bomba: concha de pan dulce partida a la mitad, embadurnada con frijoles y queso gratinado.

Motivos sobran para regresar una y otra vez a este estado, uno que huele y sabe a café y vainilla.

 

Toma nota

En nuestra experiencia viajamos al Puerto de Veracruz en auto y el tiempo de recorrido fue de unas cinco horas desde Cdmx. Nos hospedamos en el Grand Fiesta Americana Veracruz y desde ahí nos movimos a los diversos puntos de interés. Los profesionales de Monkey Fish Veracruz ofrecen actividades como el esnórquel, paddle, sandboard y kayak, y se encargan de guiarte y proporcionarte el equipo necesario. Para más información sobre costos y experiencias consulta: www.monkeyfish.com.mx. Y para terminar de enamorarte del destino navega en: www.veracruz.mx

 

Adriana Ramírez I Agencia Reforma

 

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