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Fin de Semana

Ser espiritual


Queridos lectores, el día de hoy, en el que muchos celebramos el domingo de Pascua, te escribiré un poco sobre qué significa ser espiritual y para qué sirve.

Tenemos que partir de la base de que la espiritualidad y la religión no son lo mismo, porque para ser espiritual no necesariamente tienes que ser religioso. Las entidades religiosas son organismos basados en dogma, es decir, evidencias especificas de sus fundadores que por lo general son rígidas y, por lo tanto, indiscutibles; el ser religioso por lo general implica adherirse a estas creencias de manera total y absoluta, acatando y obedeciendo la doctrina y sus códigos morales incondicionalmente.

La espiritualidad, en su versión más pura, carece de dogmas o doctrinas, no tiene ninguna figura central, templos o entidades que la administren; la espiritualidad en sí no pide adhesión, afiliación o suscripción alguna, al contrario, invita al cuestionamiento y a la razón, ya que es un camino total y absolutamente vivencial, lo que se conoce simplemente como “ver para creer”.

La espiritualidad se basa en la premisa que existe una realidad que trasciende el mundo físico, esta dimensión a la cual se le conoce como la dimensión de consciencia pura es inmaterial, universal e infinitamente inteligente y creativa, ya que orquesta toda la actividad del universo.

En las tradiciones religiosas este dominio de consciencia pura es denominada el alma, que es parte de un alma o consciencia colectiva, que a su vez es parte de un dominio universal de la consciencia, en las religiones es denominado D-os. La pregunta es ¿es posible ver, sentir o entrar en contacto con esta dimensión trascendental de nuestro ser? La respuesta es sí, sí se puede tener la experiencia de esta dimensión universal de nuestra existencia y esto se logra a través de la expansión de nuestra propia consciencia, nuestra consciencia individual; para esto, debemos trascender nuestra mente, nuestro intelecto y nuestro ego para poder tener esta experiencia.

Y la pregunta del millón es ¿qué beneficios trae este ejercicio de trascender nuestra mente, nuestro intelecto y nuestro ego? Cuando logramos vislumbrar esta dimensión universal de nuestra existencia, experimentamos júbilo, felicidad, creatividad, revelaciones y mucha intuición, y por si fuera poco, se despiertan en nosotros cualidades innatas, como la generosidad, el amor, la compasión, la felicidad por el éxito de los demás y la ecuanimidad, es por eso que al expandirse nuestra consciencia conduce de manera espontanea a tener un comportamiento moral y ético sin necesidad de seguir algún tipo de prescripción o código establecido. Además durante este proceso de elevar nuestra atención y nuestra consciencia a estos niveles elevados, nuestra mente se calma y se asienta y esto conlleva a promover la homeostasis, es decir, a activar los mecanismos de autorreparación de nuestro cuerpo; entonces, el ser espiritual simplemente implica querer ser más consciente de nuestra realidad, de nuestra existencia y de nuestro ser, el resultado de este proceso directo o indirecto es que, si decidimos embarcarnos en este proceso de expansión de nuestra consciencia, el resultado es que nuestro conocimiento aumenta, nos volvemos mas creativos e intuitivos, descubrimos nuestro propósito, es decir, sabremos para qué hemos venido a este mundo y nuestra vida empieza a cobrar mucho más significado y relevancia ¿te imaginas lo importante que es esto?

En este proceso de la expansión de nuestra consciencia o desarrollo espiritual, al evaluar nuestras acciones y comportamientos nos damos cuenta que gradualmente seremos más amorosos, generosos y compasivos, ya que al ponernos en contacto con nuestra universalidad nos damos cuenta de manera vivencial que todos nosotros somos expresiones únicas de una misma realidad; esto conlleva a que seamos más conscientes y a expresar mayor cuidado y gentileza en nuestras interacciones con otras personas y en el cuidado de nuestro medio ambiente, en adición a todo esto nuestro cuerpo físico se sincroniza con sus ritmos naturales, nuestro sistema inmunológico se fortalece y por lo tanto somos menos propensos a las enfermedades y gozamos de mayor vitalidad y energía.

Ahora bien, si tú eres una persona que se identifica con una religión en particular y sientes en lo más profundo de ti que cada fibra de tu cuerpo se identifica con los dictámenes morales, las creencias dogmáticas y la doctrina que la religión propone y que esas te representan a ti, a total y absoluta cabalidad, espero sinceramente que tu devoción te esté brindando alegría y bienestar físico, emocional, psicológico y espiritual; si no es así, te invito a que evalúes tu decisión de profesar la fe a la que actualmente te asocias.

Recuerda que el ser espiritual no requiere que te suscribas, afilies o asocies a ninguna religión particular, el camino hacia la verdad de saber quién eres, de dónde vienes y cuál es la razón de tu existir no le pertenece exclusivamente a ningún grupo organizado, el ser espiritual no requiere de la adoración o veneración a un ser superior, el ser espiritual no requiere de fe, es decir la creencia a ciegas, ya que es un camino vivencial.

Las prácticas que ejerce una persona espiritual son la meditación, el rezo, la autoindagación contemplativa, la expresión de amor y compasión a la acción, la investigación intelectual para descubrir el sentido mas profundo de la vida y el servicio al prójimo de manera desinteresada.

Así que la espiritualidad es la experiencia del dominio de nuestra consciencia, donde experimentamos nuestra universalidad y nos sirve para vivir nuestra vida con plenitud y para alcanzar niveles cada vez mas elevados de bienestar físico, emocional, psicológico y espiritual.

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Como siempre, les deseo larga vida, salud y prosperidad.

Hasta la próxima.

Alberto Tristany Zarauza

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