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Fin de Semana

Muy cerca del paraíso

Cálido, acogedor y multicolor, así es Yucatán, un estado que se antoja visitar


Cálido, acogedor y multicolor, así es Yucatán. Un estado que se antoja visitar con tan solo escuchar palabras mágicas, como cochinita pibil, habanero y papadzul, entre otras. Su capital, Mérida, es una de las más atractivas de la República Mexicana y apenas hace unos días se convirtió en sede del evento de turismo más importante del país: el Tianguis Turístico México 2021.

Hospedarse en los hoteles boutique o haciendas, visitar los conventos, refrescarse en los cenotes o merodear por los parques y plazas son tan solo algunas de las razones para emprender un viaje a Yucatán. Aquí
te presentamos cuatro alternativas que quizá se te antojen para planear un itinerario.

En una tierra donde reina el color, a muchos se les antojará ir a Las Coloradas (una). Nada como admirar la belleza de este paraíso ubicado en un estero, en el litoral norte de la Península de Yucatán. Las coloradas están dentro de una zona privada, propiedad de la Salinera de Yucatán. Si bien el acceso es permitido, sus aguas no son para nadar. Si además de belleza quieres empapar tus ojos con cultura, lo más probable es que optes
por visitar una zona arqueológica.

Qué tal darle la vuelta a sitios donde todos van e ir a Mayapán (dos), conocida como Bandera de los Mayas; es considerada como la última gran capital maya y resguarda aproximadamente unas 4 mil estructuras.

No obstante, si tu motivo de viaje es conocer la mayoría de los Pueblos Mágicos que hay en el país, Yucatán cuenta con algunos.

Los amantes de la tranquilidad y el ecoturismo encontrarán en Sisal (tres) un paraíso ubicado entre dos reservas naturales. Además de hallar el encanto de un poblado pesquero y percibir el eco de un esplendoroso
pasado henequenero, el visitante puede recorrer manglares y la ciénega de la zona.

Por otro lado, y arropada con su icónico amarillo ocre, Izamal (cuatro) invita a pasear por sus calles a bordo de una calesa. En la también nombrada Ciudad de las Tres Culturas hay que ver el Exconvento de San Antonio de Padua, que los misioneros franciscanos construyeron sobre las ruinas de un adoratorio prehispánico.

Su atrio está flanqueado por 75 arcos. Nadie debe irse sin probar la cocina de Kinich, un templo donde se le rin-de culto a la gastronomía yucateca.

Patricia Miranda I Agencia Reforma

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