Leyendas de Hidalgo: El niño que volvió a nacer

Cuenta la historia de un alumno que cayó a una pileta con agua, mientras que una maestra intenta resolver este problema

Imagen: Redacción
 
Hace (7) meses
 · 
Imagen: Leyendas de Hidalgo: El niño que volvió a nacer

“En la escuela Cuitláhuac, de Tolcayuca, en el patio interior había una pileta que recuperaba el agua pluvial, la cual era de un tamaño considerable”

Compartir:

Por Pablo Cruz Islas, cronista de Tolcayuca

Allá por el año 1961, en la escuela Cuitláhuac, de Tolcayuca, en el patio interior había una pileta que recuperaba el agua pluvial, la cual era de un tamaño considerable, hasta de cuatro metros de profundidad, según cuentan.

Esta historia que estás a punto de conocer le sucedió a uno de los alumnos de esta escuela. La maestra Melesia, quien en ese año daba clases a niños de primer y segundo grado, se encontraba en su salón dando su clase de cosmografía. Cada tercer día, la maestra tenía la costumbre de mandar a regar las plantas y árboles de la escuela, y, por lo regular, mandaba a dos niños de su grupo para realizar esa actividad.

Para sacar el agua de la pileta, se había destinado un recipiente, el cual estaba amarrado de una cuerda en la asa para sujetarlo y así llenar cubetas. Ese día, un martes, la maestra Melesia envió a dos niños, de nombre Juan y Pedro, aproximadamente como a las 10:00 de la mañana. Los niños, contentos de haber recibido la encomienda, salieron corriendo del salón hasta llegar a la pileta. Juan tomó la cuerda que sujetaba el recipiente y la aventó hacia adentro para sacar el agua, mientras que Pedro acercaba las cubetas para llenarlas.

Durante la tarea de sustraer el agua, Juan se resbaló y cayó hacia la pileta. Se le pudo escuchar gritar pidiendo ayuda y manotear por unos instantes; sin embargo, poco a poco se fue hundiendo. Mientras tanto, Pedro gritaba desesperado, intentando sacar a su compañero, estirando sus manos, acercándose lo más que pudo a la orilla de la pileta.

Leyendas de Hidalgo: El niño que volvió a nacer
“Ese día, un martes, la maestra Melesia envió a dos niños, de nombre Juan y Pedro, aproximadamente como a las 10:00 de la mañana”

“Recuerdo haber visto pasar mi vida en unos instantes, escuchaba la voz desesperada de Pedro gritando mi nombre: ‘¡Juan, Juan!’. Llegué al fondo de la pileta y recuerdo que había unas piedras verdes y unos botes ya deteriorados por el paso del tiempo. En mi inocencia, trataba de cubrir mi nariz con mi mano para poder seguir respirando.

“Poco a poco perdí la conciencia y, en mi último recuerdo, me pareció ver una luz o silueta brillante de lo que parecía ser un niño. Ese fue mi último recuerdo. Creo que ese día fallecí”, relató el protagonista de la historia poco después.

Mientras esto sucedía, Pedro, al ver agotadas sus posibilidades de sacar a Juan con vida de la pileta, corrió lo más rápido que pudo hacia el salón. Llegó sofocado, sin poder decir palabra. Parecía desmayar del esfuerzo; sin embargo, inclinó su cuerpo como para tomar aire y emitió un grito diciendo: “Maestra, ¡Juan se cayó a la pileta!”.

De inmediato, la maestra corrió, dentro de sus posibilidades, hacia la pileta, y, una vez estando ahí, no vio nada, lo que le hizo suponer que Juan estaba aún dentro. Nuevamente emprendió el paso hacia los salones de los alumnos de sexto grado y exclamó: “¿Quién sabe nadar?”. En eso, uno de los jóvenes dijo: “Yo, maestra. Yo sé nadar”.

Leyendas de Hidalgo: El niño que volvió a nacer
“Pedro, al ver agotadas sus posibilidades de sacar a Juan con vida de la pileta, corrió lo más rápido que pudo hacia el salón”

Se acercó a la pileta y, retirándose la camisa y los zapatos, se aventó hacia adentro. En un primer intento no logró llegar a donde estaba Juan. Salió a tomar aire y nuevamente se sumergió. En esta ocasión logró sacar el cuerpo del niño.

Desde que Juan cayó en la pileta, ya había transcurrido mucho tiempo y lamentablemente ese día Juan había muerto ahogado.

No sé si crean o no lo que sucedió después, y quizás sea algo inexplicable y sin lógica alguna; sin embargo, algunos de los maestros y de los niños grandes sujetaron el cuerpo de Juan, poniéndolo de cabeza para que expulsara el agua. Y lo que pareció ser un milagro: Juan comenzó a toser recuperando la conciencia.

Quienes conocieron a Juan decían que después de ese día no volvió a ser el mismo niño: su sonrisa y su semblante cambió y en su rostro se veía un poco de tristeza. Cuenta la leyenda que Juan murió ahogado y quien ocupó su cuerpo fue el espíritu que se encontraba en el fondo, dentro de la oscura pileta. Aquella luz en forma de niño que Juan vio se trataba de un espíritu que buscaba la forma de recuperar la vida que algún día le fue arrebatada.

Cuenta la leyenda que Juan ese día falleció y su espíritu se encuentra penando en aquella vieja escuela y recorriendo todos los días los patios y salones, en busca de regresar a este mundo.

Únete a nuestro Canal de WhatsApp y recibe las noticias en tiempo real: https://bit.ly/3S0OztH

Compartir:
Relacionados
Imagen: Tizayuca: ¿Cuál fue el saldo de las celebraciones de Día de Muertos?
Hace (6) meses
Imagen: Conoce la historia de Enriqueta; perdió a su padre hace 10 años
Hace (7) meses

© Copyright 2026, Derechos reservados | Grupo Criterio | Política de privacidad

logo
HOLA Y BIENVENIDO
Suscríbete y así estarás apoyando a crear contenido de calidad
SUSCRÍBETE
Cerrar sesión