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Fin de Semana

Inteligencia emocional: qué es y cómo me ayuda


“La inteligencia consiste no solo en el conocimiento, sino también en la destreza de aplicar los conocimientos en la práctica” Aristóteles

El término inteligencia emocional se refiere a la capacidad humana de sentir, entender, controlar y modificar los estados emocionales de uno mismo y también de los demás. Inteligencia emocional no significa ahogar las emociones, sino dirigirlas y equilibrarlas.

Es un tipo de aptitud psicológica que gobierna y dirige nuestras emociones en todos los aspectos. Es la actitud para disfrutar de los acontecimientos de la vida, a partir de un estado de tranquilidad y autoaceptación, que le permite al sujeto actuar sobre sus carencias y expandir sus fortalezas con sentido crítico y constructivo.

Las personas que poseen alto nivel de Inteligencia emocional (IE) suelen ser extrovertidos, alegres y socialmente equilibradas, también poco predispuestas a la timidez y darles tanta vuelta a sus preocupaciones, su vida emocional es apropiada, se sienten a gusto con ellas mismas.

Hay que saber diferenciar Inteligencia de inteligencia emocional, la inteligencia es la capacidad de asimilar, guardar y elaborar información, y utilizarla para resolver problemas. La inteligencia de una persona esta formada por un conjunto de variables, como la capacidad de observación, la atención, la memoria, las habilidades sociales, entre otras, que le permiten enfrentar al mundo diariamente. El rendimiento que se obtiene de las actividades diarias depende en gran medida de la atención que le prestemos, así como la capacidad de concentración que se manifieste a cada momento.

Desde pequeño habremos oído que el coeficiente intelectual (CI) era determinante para saber si una persona sería exitosa; sin embargo, hace varios años se dieron cuenta de que son otras capacidades las necesarias para tener éxito en la vida. Se ha comprobado también que al tener un elevado CI se puede predecir quién tendrá éxito a nivel académico, pero no dice nada del camino que tomará la persona cuando finalice su educación. En cambio la inteligencia emocional es la principal responsable del éxito o fracaso de las personas en todos sus ámbitos.

Bien lo dijo Daniel Goleman: “Resulta paradójico que el CI sea tan mal predictor del éxito entre el colectivo de personas lo bastante inteligentes como para desenvolverse bien en los campos cognitivamente más exigentes”.

Aprendiendo a usar la IE

Existen seis categorías básicas de emociones, que seguro ya conoces:

  • Miedo: la anticipación de una amenaza o peligro que produce ansiedad e incertidumbre, tendemos hacia la protección.
  • Sorpresa: es el sobresalto, el asombro, es una emoción muy transitoria, ayuda a orientarnos frente a la nueva situación.
  • Aversión: es el disgusto o desagrado, solemos alejarnos del objeto que lo produce.
  • Ira: es la rabia, el resentimiento, la furia y todo aquello que nos hace sentir enojo, nos induce hacia la destrucción.
  • Alegría: es la diversión, la euforia, la que nos da una sensación de bienestar y seguridad, nos induce hacia la reproducción. Deseamos reproducir aquel suceso que nos hace sentir bien.
  • Tristeza: es sinónimo de pena, sentimiento de soledad y pesimismo, nos motiva hacia una nueva reintegración personal.

Todo es relativo, las emociones son un mecanismo de supervivencia, como ya lo he dicho, relacionado con la inteligencia y aprovechado en la evolución de las especies, la cual ha permitido a nuestros antepasados sobrevivir hasta hoy. No podemos, por lo tanto, calificar a las emociones como positivas o negativas.

Quizás en principio pienses que la ira es una emoción negativa y que lo mejor sería no experimentarla, pero si no fuera por ella, habría situaciones que no se podrían resolver adecuadamente, ya que requieren de cierto impulso agresivo de nuestra parte, como por ejemplo en alguna situación de injusticia, ya sea hacia nosotros o hacia un ser querido. Así mismo, esto pasa con la alegría: en un principio puedes pensar que es bueno estar siempre alegre pero este sentimiento en ocasiones se encontrará fuera de lugar, imagina que en la empresa donde laboras han decidido hacer recorte de personal y durante días has estado ansioso o preocupado por quedar sin trabajo, finalmente un compañero te avisa que tú permaneces y a él lo despiden, ¿crees que en ese momento sea apropiado demostrar alegría o sería más sensato atender la preocupación de tu compañero?.

Como observas, no se pueden calificar las emociones como negativas o positivas, todas dependen del contexto y las circunstancias en el que se manifiestan.

¿Qué emociones es correcto mostrar en público y cuáles no? Todo depende de los modelos sociales con los que hayamos crecido y donde nos encontremos. Culturalmente las normas validas para los hombres suelen ser diferentes que para las mujeres; la muestra de nuestras emociones es aprendida desde la infancia, pues ya de niños nos enseñan, por ejemplo, que no hay que llorar si perdemos un juego o dar las gracias ante un regalo que no es de nuestro agrado.

Cuanto mayor es nuestra competencia social, mejor se adaptan nuestras emociones a las reglas de expresión que son aceptables en un contexto social. Estas reglas determinan quién, cuándo y qué emociones pueden manifestarse hacia afuera y de qué forma. Dependiendo de la situación puede que sea necesario lo siguiente:

  • Minimizar la emoción. Decir “Gracias, he tenido un buen día”. Después de dar una conferencia que ha salido muy bien.
  • Exagerar la emoción. Decir “Bien hecho” a un niño que está aprendiendo a escribir y lo hace lo mejor que puede.
  • Compensar una emoción: “Por desgracia, tenemos un compromiso familiar, pero en otro momento con mucho gusto”.

La IE, según Goleman, se basa en cinco competencias emocionales, son las habilidades aprendidas en la práctica diaria, por ejemplo, la habilidad del trato con el público, estas capacidades son necesarias para el mundo laborar, pero no son menos indispensables en la vida diaria, con ellas podemos manejar eficazmente nuestras emociones, todas son aprendidas, por este motivo pueden trabajarse para ser modificadas en cualquier momento de tu vida.

Son las siguientes:

Autoconocimiento, autorregulación, automotivación, empatía  y habilidades sociales

No te pierdas el siguiente artículo, donde entraré de lleno a decirte cómo gestionar la IE tanto en el trabajo como en la pareja, los niños y en la familia.

Como siempre, les deseo larga vida, salud y prosperidad.

Hasta la próxima.

ligencia consiste no solo en el conocimiento, sino también en la destreza de aplicar los conocimientos en la práctica” Aristóteles

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