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Hace (6) meses
Una noche previa a noviembre
Victor Rodríguez Gaona
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Fue una noche muy extraña, desperté y el reloj marcaba las 3 a. m. Se escuchaba un ruido que parecía un goteo que provenía de la cocina. Cansado de oírlo, decido incorporarme y advierto que el sonido es un poco más grave. Voy a revisar si en realidad es agua derramándose, pero con lo oscuro de la habitación me doy un golpe en el pie, ¡Ah! de esos que te acalambran y te provocan dolor y enojo a la vez. El goteo no para y yo ahora con este incidente, ¡qué otra, a revisar! bajo la escalera y el ruido es cada vez más intenso, en eso… veo una sombra, no lo puedo creer y aunque estoy callado me quedo mudo de manera interna. Nada en ese instante me cruza por la mente, estoy en blanco y después del shock pregunto en voz alta: ¿Quién anda ahí?

El silencio es perturbador, me doy cuenta de que el ruido de lo que creía eran gotas ha cesado. Enciendo la luz, todo está en orden, me aproximo a la tarja y no hay rastros de agua, entonces me da la sensación de un escalofrió que casi podría describir como infernal; me da terror voltear hacia un lado sin perder de vista el otro pues temo que al voltear a la derecha algo o alguien me sorprenda por la izquierda. Aun así, lo hago, casi me tuerzo el cuello, detecto un olor a quemado. No recuerdo haber dejado nada encendido en la cocina. Pasa por mi mente que tal vez se trata de un insecto gigante como en la historia de Kafka, me pregunto en que estaría pensando cuando le dije a mi esposa que podía ir unos días con sus familiares justo en vísperas de Xantolo.

Pienso en ese momento en Mictlantecuhtli que en la mitología mexica, zapoteca y mixteca es el dios del inframundo y de los muertos y al cual nuestros ancestros respetaban, veneraban y temían. Su imagen de esqueleto humano con una calavera con muchos dientes me pasa por la mente. Contaban nuestros bisabuelos que Mictlantecuhtli tenía un rol importante en los rituales de sacrificios humanos mexicas. ¡De verdad nunca me pasan estas cosas! Debo calmarme, tranquilizarme, me estoy sugestionando con desesperación y estoy por salir corriendo de la casa; han pasado aproximadamente 10 minutos que se me han hecho eternos, así que enciendo todas las luces y la televisión, me siento en uno de los sofás de la sala y por fin empiezo a relajarme. Entonces vienen a mi mente imágenes de películas de horror y de verdad en ese momento como me arrepiento de haber visto la famosa “Semana del terror”, ¡no puede ser! Veo mi celular y decido abrir una de mis redes sociales donde de inmediato aparece mi amigo Eduardo con sus ocurrencias, al fin logro una ligera sonrisa, pero sigo con temor preguntándome que fue esa sombra que vi pasar. De pronto recuerdo lo que alguna vez me hizo perder el miedo a la oscuridad y justo fue enfrentarla, así que me animo a apagar todo y afrontar mis temores internos, empiezo a sudar casi instantáneamente, ¡no lo puedo creer! mi miedo se parece al que tenia de niño. Decido volver a encender las luces y esperar a que amanezca.

¿Que fue finalmente lo que me perturbo? Creo que nunca lo sabré, pero lo que está claro que existen cosas más allá de nuestra comprensión y por raro que parezca suceden.

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