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Hace (1) meses

Termina la era Charrez en Ixmiquilpan

Reducido, disminuido, Cipriano Charrez, llega al final de su vida política con apenas un poco de aliento para sobrevivir en los próximos tres años como regidor, sin la posibilidad de contar con recursos económicos para poder hacer política y mantener su grupo de poder.

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Reducido, disminuido, Cipriano Charrez, llega al final de su vida política con apenas un poco de aliento para sobrevivir en los próximos tres años como regidor, sin la posibilidad de contar con recursos económicos para poder hacer política y mantener su grupo de poder.

A los ciudadanos no le agradan los perdedores, la elección, para la mayoría de la población, ha concluido y cada uno ha regresado a sus actividades ordinarias, alejadas de la pugna y del conflicto.

Cipriano Charrez, debemos reconocer, se trata de una marca propia, cuyo tope ya está definido, no creció ni crecerá más. Sus negativos son del dominio público, justificados o no, pero durante la contienda se le relacionó de forma automática con términos como violencia, corrupción, delincuencia, huachicol, drogas, homicidios, entre otros, que pudieron destacar en redes sociales.

Ha sido presidente municipal, diputado local y legislador federal por apenas unos meses, hasta el accidente de 2018 que él provocó, con el cual puso un alto total a su carrera política, retomada apenas en 2023, cuando, de la mano del PT, debido a que en Morena no encontró cabida, acarició de nuevo la idea de convertirse no en diputado ni local ni federal, menos senador, sino en presidente municipal, por una razón: tener al alcance capital económico y humano.

Su intención: renacer y retomar su carrera política. Pero ha sido frenado en seco, la sociedad le ha dicho no más y de nuevo, ya muy limitado, recurre a sus prácticas, la presión social para conseguir atención, la cual se ha ido como se han ido sus posibilidades de volver a ser, aunque sea un poco, el político preponderante como lo fue en algún momento.

De la mano del PT, pensó en grande, colocó candidatos en municipios como Cardonal, Alfajayucan, Tasquillo, San Salvador y Santiago de Anaya, además de su sobrino, Aarón Charrez, para buscar la reelección, todos, absolutamente todos, perdieron en las urnas.

Cipriano Charrez llega al final de una era política en la que mantuvo influencia y cotos de poder por lo menos en los últimos 20 años, perdiendo el juicio, la cordura y el oficio político conquistado a lo largo de mucho tiempo.

El presidente electo, Emanuel Hernández Pascual, dedicó líneas en su discurso a la familia Charrez, la semana pasada en su cierre de campaña, advirtiendo, que no importará el cierre de carretera, de la presidencia o presiones de la índole que sea, no cederá a brindar apoyos, recursos o programas a estas organizaciones sociales, quienes por años se han beneficiado del presupuesto.

Las urnas han hecho lo suyo para terminar con este clan de políticos, ahora depende del nuevo gobierno municipal hacer lo propio para por fin liberar al municipio de esta carga fiscal, que no ha sido nada barata y que ha costado recursos públicos, violencia y desestabilización social.

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