Por décadas los paisanos que entran a los Estados Unidos de ilegales lo han hecho con muchos huevos y desafiando a todas las autoridades que intenten detenerlos

Por décadas los paisanos que entran a los Estados Unidos de ilegales lo han hecho con muchos huevos y desafiando a todas las autoridades que intenten detenerlos.
Son los paisanos originarios del Valle del Mezquital, principalmente de Ixmiquilpan, hombres y mujeres bravos, que no les atemorizan las amenazas de los presidentes que juran y perjuran que ahora sí los van a regresar a su tierra a punta de culatazos, nada de eso los ha detenido.
No obstante, en esta ocasión, la amenaza parece más real y los paisanos que aprovechaban estas fechas de fin de año para viajar a sus comunidades para pasar las fiestas con sus familias lo están pensando dos veces, porque una vez que el presidente electo Donald Trump entre en funciones, ya dijo que nomás no van a entrar los paisanos, que va a sellar las fronteras y que le hagan como quieran los migrantes, que con él en la presidencia los paisanos se la van a pellizcar.
Y si bien es cierto que viene con todas las ganas de chingarse a los mexicanos que lleguen a Estados Unidos de ilegales, así como migrantes de otros países, también lo es que hay una gran demanda de mano de obra, esa mano chambeadora, bien hecha, hasta cierto punto sumisa, que cumple el objetivo de irse al otro lado a ganar lo que aquí no lograron ni en sueños.
Trump llega con la espada desenvainada, dispuesto a todo con tal de cumplir la promesa de campaña de sacar a todos los ilegales al costo que sea y valiéndose madres que esos que desprecia sean los que también sostienen la economía de los gringos. Su frase “Hagamos grande a América de nuevo” cobra en este momento más validez, porque incluso no le va a importar deshacer familias y dejar sin padres a niños que ya tienen la doble nacionalidad.
Así que estamos llegando a diciembre, mes clave para los paisanos que con entusiasmo preparaban su equipaje para regresar a Hidalgo para celebrar la Navidad y el Año Nuevo con la familia. Los que pueden mandarán con los amigos que ya tienen papeles que certifican su estancia legal los electrodomésticos, ropa, zapatos, para sus familias, pero una gran mayoría se quedarán del otro lado, solos o en grupos, ideando la manera de evadir a la migra para evitar ser deportados y regresar a su pueblo con una mano adelante y otra atrás.
Pero, aunque usted no lo crea, mientras esto ocurre, hay cientos de jóvenes que están esperando terminar la secundaria, en el mejor de los casos, para salir de sus comunidades en busca del sueño americano. Aseguran los chavos que Trump se las pela y que sus ultimátum les vienen valiendo guangos porque ellos van a llegar al gabacho quiera o no el güero.
Y en esa lucha a ver quién puede más, seguramente muchos saldrán perdiendo, algunos la vida, otros los dólares que les entregaron a los polleros y muchos más la oportunidad de tener un empleo mejor pagado, porque aquí tenerlo está cabrón. Así que este fin de año el desafío es regresar como ilegal a los Estados Unidos y no caer en las garras de la migra o morir en el intento.
Con lo que últimamente ha ocurrido en el estado vecino de Querétaro, donde identificaron a una médica que ejercía sin título y más parecía carnicera que cirujana plástica, bien harían las autoridades de Hidalgo en poner sus barbas a remojar y hacer una revisión exhaustiva de las cartas de los profesionales de la salud, porque no faltan los charlatanes que con tal de chingar al pueblo les ofrecen aliviarlos en una semana de sus enfermedades crónico degenerativas y los pseudoterapeutas, mejor llamados hueseros, que aseguran ser los…