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Hace (1) meses
Negligencia y desamparo en el hospital del Issste en Pachuca

En el sistema de salud, la confianza es el cimiento sobre el que descansa la esperanza de los pacientes. Sin embargo, las recientes denuncias de negligencia y falta de equipo en el Hospital Columba Rivera Osorio del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (Issste), en Pachuca, pintan un panorama desolador que mina esa confianza y pone en peligro la vida de quienes acuden en busca de atención médica.

Edson Martínez

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En el sistema de salud, la confianza es el cimiento sobre el que descansa la esperanza de los pacientes. Sin embargo, las recientes denuncias de negligencia y falta de equipo en el Hospital Columba Rivera Osorio del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (Issste), en Pachuca, pintan un panorama desolador que mina esa confianza y pone en peligro la vida de quienes acuden en busca de atención médica.

La falta de mantenimiento a las máquinas de hemodiálisis, como se ha denunciado, es solo la punta del iceberg de un problema sistémico que afecta a los usuarios de este hospital. Pacientes que dependen de este procedimiento vital se ven obligados a enfrentarse a cancelaciones, reagendamientos o terapias reducidas debido a la falta de material y a la inacción de las autoridades para resolver esta situación crítica.

Pero esto no es todo. La negligencia y la falta de atención médica adecuada se extienden a otros servicios del hospital. La ausencia de un médico asignado para recetar medicamentos y vigilar posibles efectos secundarios es un ejemplo alarmante de cómo se descuida la salud y el bienestar de los pacientes. ¿Cómo es posible que en un hospital de esta magnitud no exista una atención médica constante y especializada para quienes más lo necesitan?

El caso de Lorena Flores Lara, quien sufrió las consecuencias de la negligencia médica tras una histerectomía, es un testimonio desgarrador de las fallas en el sistema de salud. La indiferencia de los profesionales médicos ante sus síntomas postoperatorios, que fueron ignorados hasta que la situación se tornó crítica, revela una falta de empatía y compromiso con el juramento hipocrático.

La respuesta de las autoridades ante estas denuncias es aún más preocupante. Normalizar la negligencia y minimizar los errores médicos no solo es irresponsable, sino peligroso. Ningún paciente debería ser víctima de la desidia y el abandono en un hospital que está destinado a velar por su salud y bienestar.

Es hora de que las autoridades competentes tomen cartas en el asunto y adopten medidas concretas para garantizar la calidad y seguridad de los servicios de salud en el Hospital del Issste en Pachuca. La vida y la salud de los pacientes no pueden ser sacrificadas en aras de la negligencia y la falta de recursos.

Es imperativo que se investiguen a fondo estas denuncias, se depuren responsabilidades y se implementen reformas que aseguren que ningún paciente vuelva a sufrir las consecuencias de la negligencia médica en este hospital. El tiempo para la acción es ahora.

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