Las vacaciones ya no se miden solo en días libres, sino en decisiones de consumo. Desde el momento en que se elige el destino hasta el último recuerdo que cabe en la maleta…

Las vacaciones ya no se miden solo en días libres, sino en decisiones de consumo. Desde el momento en que se elige el destino hasta el último recuerdo que cabe en la maleta, cada viaje se convierte en un mapa de gastos que revela mucho más que preferencias turísticas: habla de prioridades, aspiraciones y nuevas formas de entender el descanso. Hoy, viajar implica invertir no solo en transporte y hospedaje, sino en experiencias, bienestar, gastronomía y momentos que valgan la pena ser contados. Entender en qué gasta la gente cuando sale de vacaciones es, en realidad, entender cómo ha cambiado la manera de disfrutar el tiempo libre.
Según lo previsto por el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC), el gasto en viajes internacionales alcanzará en 2025 un récord de 2.1 billones de dólares, de los cuales el 21 por ciento se destina al transporte; entre un 17 y 18 por ciento, al hospedaje; un 20 por ciento, en actividades turísticas, y un 16 por ciento, en alimentos y bebidas.
Encuestas recientes reflejan que al menos uno de cada cinco viajeros organiza sus vacaciones enfocándose en obtener experiencias culinarias y los viajeros más jóvenes prefieren gastar en experiencias como actividades, tours, cultura o gastronomía durante sus periodos vacacionales más que en compras materiales. En los países europeos, alrededor de un 78 por ciento de la población está dispuesto a gastar hasta un 20 por ciento de su salario anual en vacaciones.
De acuerdo con Forbes México, en 2024 los residentes en México gastaron más de 3 millones 739 mil 481 pesos en turismo dentro de nuestro país, mientras que el gasto de visitantes extranjeros fue de 767 mil 577 millones de pesos; es decir, de cada 100 pesos gastados por visitantes (nacionales y extranjeros), 83 provienen de turistas nacionales.
Algunas actividades novedosas que se pueden hacer en las vacaciones son el noctourism, turismo después del atardecer, en el que se puede participar de experiencias nocturnas como paseos por ciudades iluminadas, mercados nocturnos, ferias culturales, safaris o buceo nocturno, observación de estrellas o auroras boreales; el astroturismo, que busca observar constelaciones o eventos astronómicos como eclipses o lluvias de meteoros e incluso viajes a las llamadas reservas de cielo oscuro; viajes en tren panorámico o rutas especiales que permiten disfrutar del paisaje y relajarse; experiencias de temporada, como cosechas locales y talleres agrícolas; viajes con experiencias gastronómicas, como tours con chefs, clases de cocina tradicional o experiencias culinarias inmersivas.
Hoy, las vacaciones ya no se tratan de ir más lejos, sino de vivir algo distinto. El gasto ya no es en los objetos, sino en las experiencias, no es en los souvenirs, sino en los recuerdos, ya no solo busca un descanso sino la participación activa. De ahí que plataformas como Airbnb o TripAdvisor le den tanta importancia ahora a la reservación de experiencias: ahora se pueden reservar visitas guiadas a ciudades, visitas gastronómicas en donde se pueden conocer varios rincones en donde probar distintos platillos o incluso clases de un día de cocina, pintura o cerámica. La forma en que viajamos y en qué decidimos invertir revela una nueva prioridad: sentir, aprender y conectar. Al final, el verdadero lujo de las vacaciones no está en cuánto se gasta, sino en qué tan memorable resulta aquello por lo que se paga.
En su libro Morir con cero, su autor Bill Perkins menciona que, más allá de lo que podamos dejar de dinero al morir, lo importante es disfrutarlo cuando se puede y lo más importante es generar vivencias, experiencias, recuerdos. Y qué mejor que viajar para generarlos.
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