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Hace (16) meses

¿Manejas tus emociones o ellas te manejan a ti?

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Querido lector, el día de hoy comienzo con esta pregunta tan interesante que debes hacerte y responderte con sinceridad, ¿eres dueño de tus emociones o tus emociones son dueñas de ti?

Seguramente alguna vez has llegado a pensar que hay emociones positivas y emociones negativas, por ejemplo, cuando se trata de felicidad y alegría creemos que es algo positivo por las experiencias agradables o, por el contrario, la tristeza y el enojo son negativos porque producen una experiencia emocional desagradable o porque ocasiona reacciones violentas.

Existen cuatro tipos de emociones básicas que ha evolucionado hacia sentimientos más complejos; estas son: el miedo, la ira, la alegría y la tristeza, y se pueden presentar e identificar en todos los seres humanos sin importar de dónde sea. Cada una de estas emociones tienen una función de supervivencia y nos impulsan a actuar.

Si se eliminan las emociones negativas también se estarían eliminando poderosos motivos de la conducta, como la huida o agresión frente a una amenaza. Entonces no es que las emociones sean positivas o negativas, sino que se consideran de este modo a las reacciones que ocasionan, por ejemplo: cuando sientes miedo tu cuerpo se prepara para huir y esto no es malo o negativo, solamente estás intentando sobrevivir, por eso quizás resulte complicado controlar las emociones con fuerza de voluntad, porque, estas respuestas emocionales son necesarias y automáticas; sin embargo, en algunas personas no están reguladas adecuadamente y pueden dispararse en situaciones donde no haya una amenaza real, provocando ansiedad o que sea incapaz de desactivarse con el paso del tiempo, como ocurre en la depresión. Así, el problema en sí, no son las emociones sino la manera en cómo las manejas.

El manejo emocional implica que tienes el control de tus emociones y no las emociones de ti; además, la forma en que interpretas tus emociones puede cambiar la manera en cómo las vives.
Para gestionar tus emociones existen múltiples técnicas y hoy compartiré algunas contigo, siendo eficaces para minimizar o detener las reacciones emocionales intensas:

• IDENTIFICA LA EMOCIÓN. Es necesario que identifiques, entiendas y definas la emoción, esto te ayudará a poder gestionar la intensidad de esta.

• ANALIZA Y RECONOCE. Encuentra el motivo de esa emoción, a largo plazo la clave no es luchar contra ella, sino reconocerla y saber por qué la sientes. Sé honesto contigo mismo sobre el porqué estás triste, enojado o nervioso. Conocer la verdadera razón de tus emociones te ayudará a tratar la causa.

• DETECTAR SEÑALES. Aquellas señales que te indican que vas camino de no poder gestionar tus emociones y que te diriges a un estado emocional no agradable.

• DISTRACCIÓN. Las distracciones siempre son recomendables antes que la reacción: salir a caminar, hacer respiraciones profundas, escuchar tu música favorita o, bien, permanecer a solas en silencio te ayudarán a pensar antes que reaccionar.

• CENTRA TU ATENCIÓN. Fija tu atención en algún objeto que te saque de la emoción que estás en este momento sintiendo, así evitarás que la emoción llegue con tanta intensidad.

• PIENSA EN EL FUTURO. En el más inmediato, las emociones intensas pueden provocar que te olvides del futuro y de que tus acciones van a traer consecuencias. Aunque en el momento estés enojado y solo puedas vivir el presente, pregúntate: ¿en una semana seguiré sintiendo esto? De esta manera podrás mantener el autocontrol.

• MEDITA. Esta práctica habitual te ayudará a prevenir pensamientos negativos repetitivos, no solo mientras meditas, sino que, también a largo plazo, además de que te ayudará a reducir la ansiedad, siempre y cuando seas constante con la práctica.

• HABITÚATE A LLEVAR UN DIARIO DE EMOCIONES. Escribir y expresar tus sentimientos y pensamientos más profundos de manera habitual te ayudará a reducir los pensamientos negativos, además que te será muy útil para identificar las emociones y el origen de cada una de ellas.

Recuerda que las emociones no se anulan ni se niegan, tampoco se deben reprimir, se manejan de manera en que las puedas usar a tu favor y esto te permita disfrutar y poner límites.

Al aprender a gestionar tus emociones debes saber que no hay soluciones únicas, pero entender el origen para tratar la causa es la única manera de evitar que ellas te controlen.

Espero que este artículo te sea de gran ayuda en tu camino a gestionar tus emociones.

Como siempre, te deseo larga vida, salud y prosperidad.
Hasta la próxima.

Alberto Tristany Zarauza

 

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