
Este viernes, Hidalgo cumplirá 157 años de su erección, decretada oficialmente por el gobierno del presidente Benito Juárez García el 16 de enero de 1869.
El estado se creó a partir de un conjunto de municipios separatistas y por la gran extensión que, en ese entonces, tenía el Estado de México.
En su más de siglo y medio de historia, Hidalgo ha demostrado ser un estado grande: grande en biodiversidad, grande en cultura, grande en deporte, grande en patrimonio, grande en todo. Recuerdo que, el año pasado, por estas fechas publiqué una columna intitulada Hidalgo, la cuna de todo.
Y es que Hidalgo es, precisamente, la cuna del futbol, de la charrería, incluso hay quienes dicen que es también la cuna del golf; también es cuna de la primera huelga en América Latina.
En épocas prehispánicas, fue sede de importantes asentamientos de civilizaciones de Mesoamérica, como la gran Tollan (Tula, ahora), el señorío de Metztitlán y, de acuerdo con investigaciones recientes, tiene a uno de los primeros asentamientos humanos civilizados en América: Huapalcalco, en Tulancingo, donde también existen pinturas rupestres.
A la lista anterior hay que agregar a Pañhú, en Tecozautla, vestigios arqueológicos bien conservados, así como los recientes hallazgos de basamentos piramidales en la Huasteca (uno de forma circular) y lo que la construcción de la carretera Pachuca-Huejutla dejó en San Agustín Metzquititlán: ruinas de lo que se cree fue, en algún momento, una pirámide, probablemente asociado a al Señorío de Metztitlán.
La riqueza de Hidalgo no es solo cultural, sino también económica: es un estado productor de maíz, de cacao y café, granos que han estado presentes en el continente americano desde miles de años.
Hay que recordar que también estuvo a punto de darle a la tabla periódica uno de sus elementos, el zimapanio, descubierto en 1801 por el mineralogista Andrés Manuel del Río, que posteriormente fue nombrado vanadio.
En las artes, ha sido cuna de grandes representantes, como Byron Gálvez, en la pintura; Margarita Michelena, en la escritura. Además, vio a nacer a representantes del séptimo arte, como El Santo, con sus innumerables películas, y a cantautores como los hermanos del dúo Río Roma. Eso, solo por mencionar algunos.
Pero toda esa grandeza de la que hemos dado cuenta en los párrafos anteriores se ve opacada por la corrupción y otros delitos: de acuerdo con los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), Hidalgo ha vuelto a ocupar el primer sitio nacional en huachicoleo, un estigma que sigue presente en la historia reciente de la entidad.
En ese tema, hay que recordar que será el próximo domingo cuando se cumplan siete años del fatídico 18 de enero de 2019, cuando un ducto de Pemex que había sido perforado por huachicoleros explotó, dejando un saldo de 137 personas muertas, varias de ellas calcinadas.
Además, Hidalgo también encabeza la lista de muertes derivadas por complicaciones de Covid-19. Recordemos que hace seis años, cuando estalló la pandemia de coronavirus, fuimos de los estados más afectados y de los primeros en los que se presentaron contagios y decesos por este nuevo virus.
Hidalgo tiene muchas cosas y, también, muchas áreas de oportunidad. Lo que Hidalgo sí es: bellezas naturales, atractivos auténticos, gastronomía que enamora, música que endulza los oídos y tradiciones milenarias que se han sincretizado hasta nuestros días.
Lo que Hidalgo no es: políticos que se han aprovechado de saquearlo, personas de la administración pública que roban a manos llenas y justifican sus acciones tapándose sus hurtos unos a otros.
Hidalgo es una entidad muy valiosa que, a 157 años de su fundación, ha dado más gustos que disgustos a su población; más riqueza cultural que saqueos de funcionarios cínicos.
También hay que recordar que nuestro hermoso estado de Hidalgo tiene un escudo creado por uno de los más grandes muralistas que haya dado nuestro país: el guanajuatense Diego Rivera.
Todo ese cúmulo de cosas buenas que tiene Hidalgo debe ser orgullo para quienes nacieron en esta fructífera tierra y para quienes, como yo, nacimos en otras latitudes, pero adoptamos como propio este lugar.
Bien decía una campaña turística de gobiernos anteriores: “Hidalgo lo tiene todo”. O como dice el actual eslogan de promoción de la Secretaría de Turismo: “Hidalgo tiene algo”, y eso que tiene, algo o todo, es solo una cosa: la grandeza de Hidalgo.
LA FELICITACIÓN: Como cada año, desde este espacio, envío un fuerte abrazo con todo el amor que tengo desde mi corazón para mi adorada sobrina Yihan, quien este 15 de enero cumple seis años. Mi pequeñita, siempre estará tu Tata para ti.
SU CINTO: Hablar por hablar sin saber contexto no es entretenimiento. Atacar al agremio, si les genera visitas, no está bien. Como dicen en mi pueblo: “Para hablar, hay que informarse”. Esto va para los HDP (que parece más bien la acepción más conocida que su dizque Hijos del Pueblo), a quienes, por cierto, no tengo el gusto de conocer en persona.
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