Es un hecho que muchos docentes ya no enseñan ni interpretan las Matemáticas, abusan de la tecnología para copiar y pegar contenido de la red…

La didáctica ha situado al docente como el sujeto que transmite un saber acabado, útil y necesario para la reproducción a nivel material de la sociedad. Poniendo énfasis solamente en un sujeto que organiza, fomenta racionalmente y prepara la transmisión de conocimientos a través de medios de nivel de sofisticación sorprendente; quien, en el mejor de los casos, incluye al sujeto a quien va dirigida esa labor, su psicología, sus conocimientos previos y sus niveles educativos.
En los últimos años, se ha iniciado un novedoso y complicado camino que busca establecer los mecanismos de acreditación y evaluación del desempeño académico tanto institucional como individual del funcionamiento de nuestra educación media y superior, exponiendo los problemas del aprendizaje en la educación superior, como una consecuencia entre el desempeño de los profesores, la mala elaboración didáctica del saber y las prácticas algorítmicas tradicionales.
Es evidente que la enseñanza de matemáticas es compleja, que, si bien se puede enseñar a los estudiantes a realizar de forma más o menos mecánica algunos cálculos y a resolver algunos problemas estándar, se encuentran grandes dificultades para hacerlos alcanzar una comprensión satisfactoria de los conceptos y métodos de pensamiento de este campo.
Es importante recordar que, como docentes, se requiere una formación de y para todas las disciplinas específicamente, ya que en la educación básica la situación se diferencia por la aparente existencia de un cuadro formado para ser maestros y también para la educación media, no así para la media superior y superior.
Los profesores de educación media superior y superior del área de Matemáticas no están propiamente formados para ejercer la labor docente. Se considera que el conocimiento de su carrera y un poco de experiencia en la misma les darán elementos para ello; sin embargo, en la mayoría de los casos, resulta limitado para las necesidades profundas de la formación y dominio de los contenidos significativos.
Derivando resultados en el aprendizaje de los alumnos, como evidencia de una docencia que solo cumplió formalmente con los programas, mas no garantizó la comprensión de los contenidos, obteniendo un aprendizaje superficial.
Considerando variados factores de influencia en la reprobación del alumno en materias de Matemáticas, como el propio desempeño del alumno, la familia, entre otros; sin embargo, resulta imperante incorporar y atender a la formación de las plantas docentes y a la misma institución para un análisis.
Es un hecho que muchos docentes ya no enseñan ni interpretan las Matemáticas, abusan de la tecnología para copiar y pegar contenido de la red y solo llegan a leerlo, sus ejemplos son muy limitados, pocos docentes escriben en pizarrón y llevan a los alumnos a crear situaciones de aprendizaje.
Emergente resulta entonces el desarrollo de una práctica de autocrítica de todos los actores en el aprendizaje de los estudiantes de hoy, que incluye a los estudiantes, docentes y a la familia, identificando áreas de oportunidad, para ponernos a trabajar y no culparnos mutuamente.
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