Hay cosas que son legales, pero no necesariamente justas para todos. Y ni modo… como lo dice un comediante: “Técnicamente está bien, pero como que algo no cuadra”.

Federico Escamilla
Hay cosas que son legales, pero no necesariamente justas para todos. Y ni modo… como lo dice un comediante: “Técnicamente está bien, pero como que algo no cuadra”.
En Criterio publicamos una nota sobre personajes de la política, exfuncionarios de alto y primer nivel, que reciben la pensión del Bienestar de 6 mil pesos para adultos mayores que otorga el gobierno de México. Una ayuda que, si bien es universal —es decir, para todos los mexicanos de 65 años—, está pensada como un programa de apoyo para quienes no pueden cubrir sus necesidades básicas.
Claro que se entiende la idea de los programas universales, pero ¿debería haber algún filtro? ¿Un estudio socioeconómico tal vez? Algo que asegure que el recurso se reparta de forma justa. Como decía el expresidente Andrés Manuel López Obrador: “Debemos guiarnos por valores más elevados que nuestros propios intereses personales” y “Por encima de la ley está la moral”. Aunque, bueno… el mismo personaje también decía: “Nadie por encima de la ley, todo por la razón y el derecho”. Entonces, sus frases quedan empatadas y fuera del conflicto.
Porque sí, si nos vamos al papel, todo está en regla. Pero si usamos tantita lógica y un mínimo de decencia, queda claro que algo está mal. Mientras miles de adultos mayores hacen rendir su pensión para sobrevivir con lo justo, hay quienes la cobran como si fuera su vuelto del super. Y lo peor es que ni se sonrojan.Pero, bueno, así las cosas. Como diría Alejandro Jodorowsky: “Lo justo no siempre es legal, y lo legal no siempre es justo”. Aunque en este caso ni justo ni legal… más bien, descarado.
Bien de nuevo por las autoridades en atender el caso de maltrato animal en Santiago Tulantepec, chamba de autoridades locales, estatales y asociaciones civiles.
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