Sin lugar a dudas, desde el término de la Segunda Guerra Mundial las mayores potencias ya no se enfrentan por acero o petróleo, sino por tecnología. Y los chips están en el eje de esta gran guerra, que batalla tras batalla Washington va perdiendo desde que inició el siglo XXI. Los que llevan la delantera son China, Taiwán y Corea del Sur. Estados Unidos desea recuperar el control mundial de estas piezas que transforman al planeta y puede tener un aliado importante en México pues contamos con buena parte de lo que se requiere para su producción, del resto podemos aprender sobre la marcha.

Sin lugar a dudas, desde el término de la Segunda Guerra Mundial las mayores potencias ya no se enfrentan por acero o petróleo, sino por tecnología. Y los chips están en el eje de esta gran guerra, que batalla tras batalla Washington va perdiendo desde que inició el siglo XXI. Los que llevan la delantera son China, Taiwán y Corea del Sur. Estados Unidos desea recuperar el control mundial de estas piezas que transforman al planeta y puede tener un aliado importante en México pues contamos con buena parte de lo que se requiere para su producción, del resto podemos aprender sobre la marcha.
México ya levantó la mano en querer montarse en el desarrollo mundial con la presentación ante la nación y los mexicanos del Plan México, recientemente promocionado, pero poco explicado, en donde una de sus aristas destaca porque hace referencia al mundo de la tecnología. El resto es importante, claro, pero la clave está en ser un país aliado cercano a Estados Unidos con posibilidades reales de fortalecer esta estrategia de competencia mundial en la fabricación de chips.
Nos gustaría conocer Hidalgo en qué está preparado para poder participar en este mundo de desarrollo tecnológico, seguramente en varios ángulos, notables, pues los expertos mencionan que hace falta integrarse aportando mano de obra calificada, infraestructura básica e insumos fundamentales. Se destaca infraestructura básica existente especializada en semiconductores. Esto incluye cuartos limpios, centros de investigación y pruebas y una participación en tratados comerciales.
Pero hay retos en los que México debe trabajar para participar en esta reconfiguración. Según la Fundación México Estados Unidos para la Ciencia (Fumec), en principio, las diferencias económicas y de desarrollo entre los países que participan en el T-MEC. También hay una infraestructura poco confiable en términos de provisión de energía, agua, telecomunicaciones y transporte, la necesidad de construir más instalaciones especializadas, pues la existente tiene fines principalmente académicos y además es insuficiente.
Adicionalmente el documento menciona que se requiere del desarrollo de capital humano, es decir, más técnicos e ingenieros con enfoque en semiconductores; y la falta de seguridad pública en el país en general. Para ello, dicen que se requieren incentivos e inversión pública en fuerza laboral e infraestructura.
En México, de acuerdo con datos de Fumec, la industria de chips ya tiene presencia en 12 estados y al menos en tres se llevan a cabo cuatro de las cinco fases de la cadena de valor: diseño, pruebas, ensamble, integración y comercialización, a donde ya también llega inversión. Aunque no revela cuáles son las entidades federativas de México que están a la vanguardia, ojalá en Hidalgo no estemos tan alejados.
Un estudio sobre nearshoring en chips de Fumec y la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) describe que en esa cadena productiva la parte de diseño abarca 32 por ciento del valor de un chip, la de fabricación representa alrededor 56 por ciento, en tanto que los servicios de Materiales, Equipamiento y Fabricación (ATP, por sus siglas en inglés), 12 por ciento.
En el Plan México se detallan las acciones para impulsar la industria de chips, que, entre otras cosas, incluye reducir en 10 por ciento la dependencia de insumos importados y atraer inversiones de ATP. También se consideró lo dicho en el Plan Maestro para el Desarrollo de la Industria de Semiconductores de México 2024-2030, donde se destaca de crecer al doble en este sector en los próximos cinco años y aumentar su resiliencia en las fases de ATP y proveeduría de materiales, apalancados en electrónica, automotriz y telecomunicaciones. Para llegar a la meta, se plantea la posibilidad de alcanzar 10 mil millones de dólares de inversión en ATP y crecer al doble el suministro local de bienes y servicios para el sector.
México no parte de cero. Según el Plan México, se tienen alianzas con organismos como la Semiconductor Alliance Mexico, el International Technology and Security Innovation Fund, la Delegación Técnica de EU en Semiconductores y otros. Se espera llegar a los 300 mil millones de dólares de inversión en lo que resta del sexenio de la presidenta Claudia Sheinbaum. En Hidalgo, ¿cuánto llegaría?
A principios de 2024, el Departamento de Estado de Estados Unidos estableció una alianza con el gobierno de México para explorar oportunidades de crecimiento y diversificación del ecosistema global de chips. Ahora se está aterrizando y fortaleciendo esta alianza, donde se muestra confianza en México y sus trabajadores. En Hidalgo, debemos sentirnos invitados a esta gran fiesta y participar en la elaboración de chips. Que cada quien haga lo suyo.
EN CORTO… Aunque la Contraloría del gobierno estatal, en manos de Álvaro Bardales, ha mostrado mano dura en el rescate de dinero público desviado por administraciones anteriores, algunos entes locales aún no han entendido del rigor y siguen cometiendo vicios en el momento de ejercer el presupuesto. Más de una alcaldía se arrepentirá, en su momento, pero tarde será. Tulancingo y Tizayuca, en la mira.