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Hace (3) meses
El proyecto 2024
Victor Rodríguez Gaona
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Cada que se acerca el fin de un año es propicio realizar un balance de las metas de vida trazadas y revisar si logramos el avance esperado o si quedaron asignaturas inconclusas, pero surge la incógnita: ¿estas realizando la planeación correcta? Como todo proyecto integral debes tener claros los objetivos es decir las metas a cumplir y que se puedan consolidar en corto, mediano y largo plazo.
Uno de los errores más comunes en los planteamientos es aspirar a cosas que en gran medida no dependen directamente de nosotros como aquél que cada año dice que se sacará la lotería. Queda claro que sus probabilidades de éxito son muy limitadas aunque cada semana compre su billete.
Por eso debemos plantear dos clases de metas, unas, las que dependen literalmente de nosotros como dejar de fumar en la que sí es posible tener éxito al 100% porque es una decisión personal; otro ejemplo sería el plantearnos ahorrar 10% de nuestras ganancias mensuales y destinarlas para un fin a mediano plazo. Por otro lado se encuentran las metas indirectas que son aquellas cuya realización no está totalmente en nuestras manos como decir, por ejemplo, que me voy a registrar para ser presidente. Sabemos que eso no es tan sencillo ya que hay un sinfín de requisitos y de apoyos que se deben obtener aunque claro no es algo del todo imposible.
Hay una verdad al respecto que dice que soñar no cuesta nada pero despertar intempestivamente puede mostrarnos una realidad muy cruda de las cosas. Con esto no es mi intención frenar las aspiraciones de nadie pero si nuestra meta es muy ambiciosa es importante consolidarla año con año. Me permito sugerirles un ejercicio que puede ser la llave de éxito de un proyecto futuro. Se llama introspección y su aplicación nos permitirá realizar un balance de nuestra vida o de ciertas cosas importantes de ella para que antes de iniciar nuestros nuevos propósitos podamos estar en condiciones mentales saludables y así tener más probabilidades de triunfar.
Cuantas veces en la vida hemos enfrentado esa incertidumbre ante algún problema o situación que nos hacen sentir que algo no está bien, que nos inquieta y en lugar de enfrentarlo hacemos de cuenta que no existe, que no pasa nada y así autogeneramos un bloqueo mental. En algún momento escuché del método de la introspección que ayuda en la toma de decisiones, además a sanar mentalmente, así que le pregunté a mi amigo el doctor en Psicología Gabriel Serna Guerrero si el método de la introspección lo puede realizar una persona sin apoyo de un experto en Psicología. Su respuesta fue sí, justamente se trata de lograr tener “contacto con uno mismo”. Me explica Gabriel que “la introspección es una decisión personal y la puede realizar cualquier persona sin apoyo de un profesional, aunque hoy en día hay actividades que nos pueden coadyuvar a realizarla como el yoga o el temazcal que forma parte de la medicina tradicional”.
Me animo a preguntarle al psicólogo que cuenta con maestría y doctorado en esta área del conocimiento si nos puede compartir algún tip para los que decidimos hacerlo por cuenta propia y me responde lo siguiente: “Primero que nada debemos tener claro que es lo que vamos a explorar ya que dentro de nuestras emociones hay algunas que el ser humano logra regularmente externar como por ejemplo el enojo, la alegría, pero en el caso concreto de la tristeza, esta no se exterioriza fácilmente y ahí es cuando podemos aplicar la introspección”. Para tal efecto recomienda antes que nada “no tener miedo a la misma”. Explica: “el ritmo de vida actual es tan rápido que nos distrae de estar con nuestra interioridad y fortalece de alguna forma el temor a estar con nosotros mismos y esto nos limita en la toma de decisiones”. Por eso es fundamental contar con un espacio privado donde tu tengas control, libre de distractores y puedas realizar este acto reflexivo que sin duda te ayudará a tomar resoluciones de proyectos viables y por qué no, a tener un correcto balance de lo que fue tu vida en el 2023.
En lo personal he decidido realizar con mayor constancia los ejercicios de introspección ya que aspiro a ser mejor persona cada día. He decidido continuar en el camino de hacer siempre el bien, de ser mejor padre y esposo, de apasionarme en mi quehacer cotidiano, pero sin que la cotidianidad me sumerja en lo monótono. Así se que siempre encontraré la mejor manera de ser yo.
Deseo que el 2024 sea su mejor año.

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