Cada acción que tomemos para fomentar valores, prevenir abusos y brindar apoyo emocional a los jóvenes será un paso en la construcción de ese México que tanto necesitamos: un México donde la paz, la justicia y el respeto mutuo prevalezcan.

Berenice Estrada
Recientemente tuve la oportunidad de ver la serie Adolescencia, la misma que ha estado en boga durante los últimos días y no puedo evitar mencionar que me impactó profundamente su trama. Me puso a pensar sobre los conflictos emocionales, psicológicos y sociales que atraviesan los adolescentes, la falta de apoyo emocional, la presión social, y la violencia que existe tanto en el ámbito escolar como en el hogar. Recordé la importancia de educar de manera responsable, no solo en el ámbito familiar, sino también en las escuelas y en la sociedad en general, para prevenir abusos y fomentar una convivencia pacífica.
Los adolescentes son seres humanos en proceso de construcción, que necesitan comprensión y contención. La educación con valores debe prevalecer en los hogares y las instituciones educativas.
Como padres y educadores, debemos ser conscientes de que la forma en que formamos a nuestros hijos no solo influye en su comportamiento, sino en su capacidad para ser responsables de sus actos.
Los valores como el respeto, la empatía, la tolerancia y la responsabilidad son esenciales en la construcción de una sociedad más justa y pacífica. Si bien es necesario enseñarles a los más jóvenes sobre las consecuencias de sus acciones, también debemos enseñarles a reconocer y valorar sus emociones, para que puedan tomar decisiones más conscientes y evitar caer en comportamientos agresivos o destructivos.
Esta educación con valores también es importante para la prevención del abuso escolar y es que la violencia escolar no solo se limita a los golpes o al acoso físico, sino que también incluye la violencia psicológica y emocional, que a menudo es más difícil de detectar, pero igualmente dañina. Para prevenir estas situaciones es fundamental que tanto padres como educadores fomentemos espacios de diálogo, en los que los niños, niñas y adolescentes se sientan seguros de expresar lo que están viviendo.
Es alentador ver que en varias partes del país, sobre todo en varios municipios de Hidalgo, se están implementando acciones para atender estos temas de violencia escolar. La creación de protocolos de intervención, el fortalecimiento de las redes de apoyo emocional para los estudiantes y la capacitación constante a maestros y personal educativo son pasos significativos para tratar de erradicar el acoso y promover el bienestar de los jóvenes. Es fundamental que, como sociedad, continuemos exigiendo que estos esfuerzos sean más amplios y consistentes, ya que la violencia escolar es un problema estructural que no solo involucra a las instituciones educativas, sino también a las familias y a la comunidad en su conjunto.
Estos avances, aunque importantes, deben ser solo el inicio de un proceso mucho más profundo. El reto está en cómo involucrar a todos los sectores de la sociedad, desde el gobierno hasta las familias, pasando por las escuelas, en un esfuerzo colectivo para garantizar que nuestros jóvenes crezcan en un entorno que favorezca su bienestar emocional y psicológico. Solo a través de un enfoque integral, que valide a cada persona y promueva la responsabilidad por los actos, podremos aspirar a una sociedad más justa, pacífica y libre de violencia.
Cada acción que tomemos para fomentar valores, prevenir abusos y brindar apoyo emocional a los jóvenes será un paso en la construcción de ese México que tanto necesitamos: un México donde la paz, la justicia y el respeto mutuo prevalezcan.
No me cansaré de escribir que cada uno de los miembros de la sociedad tenemos el poder y la responsabilidad de hacer el cambio. Cada uno de nosotros tiene un papel crucial. Todos podemos ser parte activa en la construcción de un futuro mejor para nuestras generaciones venideras. La suma de pequeños esfuerzos, de acciones cotidianas, es la que transformará nuestra realidad, pues el futuro de nuestro país depende de las decisiones y acciones que tomemos hoy.