Sin duda el Grito que por primera vez dio una mujer en nuestro país es un acto de reconocerse

Sin duda el Grito que por primera vez dio una mujer en nuestro país es un acto de reconocerse; sin embargo, parece que no es solo una mención en una arenga emocionada lo que las mujeres esperan de este Gobierno, porque si bien es cierto que en el hecho de que fuera una mujer la que saliera al balcón para recordar a los héroes que nos dieron libertad, el retirar el apellido del esposo de Doña Josefa Ortiz, la Corregidora de Querétaro, ¿o de Pinedo?, no significa que esta mujer por nombrarla con sus apellidos de soltera, la historia no reconociera durante más de años su valentía y ovarios con los que apoyó a la causa libertaria de un pueblo sometido.
Es momento de que en México se deje de recursos banales con el afán de darle un lugar a la mujer, cuando lo que se requiere es de un verdadero compromiso, por ejemplo, con las madres buscadoras que padecen por no encontrar a sus hijos, hijas hermanos, hermanas, padres, esposos, y que estas madres han emprendido una lucha solitaria que nomás no logran que las autoridades, desde el ejecutivo, les den el apoyo que en verdad necesitan.
Y, ¿por qué no reconocer a las mujeres periodistas que valientemente se enfrentan a las autoridades para señalar injusticias y actos de corrupción? Esas también son mujeres que más que reconocimiento necesitan respeto.
Así que, haciendo un recuento, ahora que estamos en temporada de informes, no es del todo cierto que llegamos todas y, como algunos analistas comentan, aún falta mucho para lograrlo. Vale entonces este llamado para incorporar en serio a todas, dijimos a todas.
Bailemos con el Tuca
Pasó la euforia de las fiestas patrias y tal parece que la naturaleza nos quiere regresar de chingadazo a la realidad.
Y es que, entre baile y baile con los Tucanes, pocos se percataron de que en la zona de la Sierra las lluvias están golpeando con fuerza a estos lugares que, de tan lejanos a la capital, es difícil conocer de primera mano de qué tamaño son los efectos.
Las lluvias registradas en los últimos días en Hidalgo le dieron un descanso a la capital para que todos festejaran a gusto, echarse un pozolito, unas chalupas, sorprenderse por los fuegos pirotécnicos anticipados al grito del Gobernador, pero allá en estas regiones olvidadas ya se están movilizando las cuadrillas y van a esperar que el cerro deje de caerse para comenzar a tratar de retirar escombros, habilitar caminos y rezar para que las lluvias se calmen, aunque para eso aún faltan poco más de tres semanas. Pero no solo es en la zona de la Sierra hidalguense, también los caminos a la huasteca están padeciendo por estos derrumbes que son producto de un reblandecimiento de los taludes y que ponen en riesgo a los conductores que transitan por estas vías.
Tlanchinol, Molango, Tepehuacán, San Felipe Orizatlán, Huejutla y Pisaflores son algunos de los municipios afectados por esta serie de derrumbes en caminos, que, si bien son poco previsibles, ya deberían tener al tanto a las autoridades de que este tipo de incidentes podrían ocurrir, ya que las lluvias no han dejado de azotar la zona.
Total, que no para uno de sustos con este clima que amenaza con darnos más dolores de cabeza y pone en jaque la capacidad de respuesta de los responsables de cuidar la seguridad de la población.
Espero sus comentarios.
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