Debido a fallas estructurales y deterioro del salón de sesiones del Congreso del estado —denominado Sala del Pueblo—, tras cerca de 40 años de uso será demolido a fin de dar paso a un nuevo recinto más amplio y confortable, a decir de los representantes populares.

Debido a fallas estructurales y deterioro del salón de sesiones del Congreso del estado —denominado Sala del Pueblo—, tras cerca de 40 años de uso será demolido a fin de dar paso a un nuevo recinto más amplio y confortable, a decir de los representantes populares.
El antecedente más remoto sobre este recinto se remonta al gobierno del licenciado Jorge Rojo Lugo, quien en 1978 decide utilizar los terrenos propiedad del gobierno estatal ubicados en la intersección de las carreteras México-Pachuca y Pachuca-Actopan —parte de la antigua carretera México-Laredo—, sitio conocido como Colonias, a fin de impulsar la actividad turística mediante la construcción de un gran recinto ferial tras los extraordinarios resultados de la que se denominó “Feria Internacional del Caballo”.
A similitud de la experiencia de Aguascalientes con su feria, el nuevo recinto contó con un buen número de espacios para caballerizas, locales de exhibición y venta de objetos diversos; un teatro al aire libre, dos salas de exposiciones culturales, un gran palenque, área para juegos mecánicos, así como oficinas administrativas y, desde luego, un gran espacio para estacionamiento de automóviles.
La cercanía con la capital de la República fue el principal móvil de tal decisión, como quedó manifiesto en las celebraciones de 1979 y 1981, en virtud de que atrajeron a Pachuca a cerca de dos millones de visitantes, lo que propició un sustancial aumento en la actividad hotelera y restaurantera y en palabras del empresario Félix Bravo Buiza, resultaron detonantes en la industria manufacturera del paste, bocadillo regional de ascendencia sajona que se popularizó en la celebración de estas ferias.
La sucesión gubernamental en 1981 trajo aparejada una nueva visión de las tareas públicas. Una de las primeras fue cancelar el proyecto ferial —que retomado en Texcoco ha continuado con éxito hasta la fecha—. La nueva administración gubernamental determinó aprovechar la infraestructura ya establecida y el gobernador Rossell de la Lama dispuso que los espacios feriales dieran paso a diversas oficinas tanto del gobierno federal como del estatal —aquí se estableció la delegación de la Secretaria de Agricultura y su similar del gobierno estatal, así como diversas entidades conexas con esta actividad—, por lo aquel espacio se denominó “Sector Primario”. En tanto se levantaba en los terrenos frontales un nuevo recinto para la feria, de menores proporciones y suntuosidad.

Pronto las necesidades del aparato gubernamental obligaron a aprovechar aún más el antiguo espacio ferial y se dispuso que a este sitio se trasladaran las oficinas y recintos del H. Congreso del Estado y del H. Tribunal Superior de Justicia, a efecto de dotarlos con más amplias y mejores instalaciones, de modo que, entre 1985 y 1986, las instalaciones del antiguo centro ferial fueron adaptadas y ocupadas por ambos poderes.
En este contexto, el sitio donde funcionó el palenque de gallos, después de ser ampliado y rediseñado, dio paso a la gran Sala de Sesiones —que se denominaría a partir de 1986 como Sala del Pueblo—, antecedida de una plaza de buenas proporciones, delimitada al frente por la portada de la Sala del Pueblo, a cuyos lados se levantaron sendos edificios: uno, el de la frontera norte —destinado a las oficinas de los representantes populares— y otro hacia el sur —destinado a las oficinas de la entonces coordinación general de la Contaduría Mayor del Estado, de la oficialía Mayor del Congreso y otras dependencias—, que fue también el sitio de acceso al Congreso a través de la denominada capilla cívica, espacio donde se rendía homenaje a los constituyentes hidalguenses de 1916-1917.
Las fachadas de los edificios que delimitaban la plaza fueron ornamentadas con murales del artista Arturo Moyers: la del lado norte se dedicó a ilustrar la evolución del pueblo mexicano y sus instituciones en los cerca de 200 años (sic) —para entonces— de vida independiente, en tanto que en la del sur se hizo un ejercicio similar pero de carácter regional. La plaza fue designada como del Nacionalismo Revolucionario, en alusión al México posrevolucionario, pero sobre todo al país de las instituciones creadas como producto del movimiento social de 1910.
A lo largo de 40 años la Sala del Pueblo, hoy en proceso de demolición, fue objeto de diversas remodelaciones y adaptaciones. En la LVI Legislatura se construyó un elevado pórtico en cantera en el que se colocó la leyenda “Sala del Pueblo” y se levantaron a cada lado del proscenio de la mesa directiva los muros de honor con los nombres de los más importantes hombres que han contribuido a engrandecer al estado de Hidalgo. En la LVIII, se ampliaron los muros laterales y se habilitó un espacio para oficinas en la parte posterior del estrado; en la LIX, se colocaron dos estatuas en el exterior de la portada, una del padre Hidalgo y otra de Benito Juárez; en la LXI se colocó un mural en el recinto de acceso —que después fue itinerante—; todo lo anterior, amén del cambio de butacas y alfombras en distintas épocas.
Esperamos que esta añorada Sala del Pueblo, donde se escribieron interesantes páginas de la historia hidalguense, sea sustituida pronto por un nuevo, mejor y más digno recinto parlamentario.
¡Recibe las noticias al momento en tu Whatsapp! Únete a nuestro Canal: https://bit.ly/3S0OztH