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A criterio deColumnas

Y todo cambió


Hace un año en estas fechas nos enterábamos de los primeros casos de Covid-19 en nuestro país. Angustia, incertidumbre, miedo por decir lo menos era lo que sentíamos en ese momento. Avanzaban los días y las actividades comenzaban a cancelarse, las y los estudiantes dejaron de ir a sus centros de estudio, los negocios comenzaron a percibir una disminución en el flujo de clientes y por ende en sus ingresos. Las noticias que nos llegaban de China y Europa nos alertaban inminentemente de que pronto tendrían que cerrarse en nuestro país todas las actividades comerciales, así como las recreativas y que tendríamos que resguardarnos en nuestros domicilios. Iniciaron las compras de pánico y por una extraña razón la gente acabó con productos de higiene personal, como el papel de baño. Posteriormente nos enteraríamos que, derivado de algunos estudios que se hicieron, por ser este un producto que ocupa mucho espacio en los anaqueles, al irse vendiendo se veían los huecos y la percepción era de que se agotaba este producto por lo que todo mundo cuando veía en existencia el papel se lo llevaba. Comenzamos a utilizar productos como el gel antibacterial y cloro para todo, nos pusimos a desinfectar lo que entraba a nuestros domicilios e incluso comenzamos a dejar los zapatos afuera de nuestra casa. Al principio mucha gente actuó con escepticismo y desafortunadamente hubo también muchas noticias falsas que abonaron a la falta de credibilidad de esta enfermedad, así como en la manera de prevenir el quedar infectados por el virus. La economía mundial se vio totalmente afectada y millones de personas se quedaron sin empleo y sin ingresos. Se aceleró el uso de las plataformas digitales para hacer negocios y entablar reuniones de tipo económico, académico, personal y laboral. La pandemia ayudó y obligó a muchas empresas a crecer y diversificarse, pero también acabo por desaparecer a muchas otras que no tuvieron opciones. Uno de los sectores que más se han visto golpeados es el turístico. Tan solo piensen que ha pasado con los viajes en cruceros. Analicen cuantos restaurantes o cafés han visto cerrar en el lapso de un año. La convivencia entre los seres humanos dio un giro total y surgieron aplicaciones para sostener reuniones a distancia. Se acabaron las piñatas, los bautizos, las bodas y los XV años. A un año de la pandemia todavía desconocemos el impacto que la misma ha generado en las y los niños, así como adolecentes por no convivir en un salón de clases o estar con sus amigos físicamente. Las relaciones sociales de todos los seres humanos se han visto afectadas.
Hoy ya casi todos conocemos a alguien cercano que se ha contagiado o que lamentablemente falleció por Covid-19, tuvimos que llegar a esto para hacer conciencia de que debemos cuidarnos y atender las recomendaciones que nos hacen las autoridades sanitarias.

Actualmente ya comenzamos a ver la aplicación de las vacunas y tenemos que pensar en positivo, de que en un mediano plazo lograremos estar vacunados y podremos darle la vuelta a la página de esta historia. Por ningún motivo debemos compararnos con otras naciones ya que como lo he insistido muchas veces, México es totalmente diferente, nuestro territorio, nuestra población, nuestra sociedad es totalmente distinta. Hay quienes mencionan que los vecinos del norte estarán todos vacunados ya para finales de este año y la verdad es que es muy buena noticia, porque eso significa quelas fabricas de vacunas tendrán disponibilidad para vendernos su producción, tan solo hay que recordar que ellos son uno de los principales productores de esta vacuna y son quienes invirtieron millones de dólares en su desarrollo. Y así cada país tendrá una realidad distinta. Tenemos que pensar hacia adelante y hay que darnos cuenta y estar conscientes de que todo cambió, nuestra vida jamás será como antes y hay que acostumbrarnos y adaptarnos a los nuevos retos que se avecinan.

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