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Una Navidad “bien prendida” – Columna de Bertha Alfaro


Algo sucede en el Centro de Conciliación Laboral del Estado de Hidalgo, que de plano todo parece menos un centro de conciliación laboral.

Los abogados litigantes denuncian una serie de irregularidades en esta institución de reciente creación, y que en lugar de resolver conflictos, que para eso está, solo crea problemas, tanto a trabajadores como a patrones, que enfrentan un conflicto laboral.

La situación ha venido de más a menos, y todo porque los funcionarios que laboran en este centro de conciliación y que reciben a los trabajadores, les impiden que sean acompañados por sus asesores legales, aun cuando es un beneficio que contempla la Ley Federal del Trabajo, art 683-E fracción VII, y con ese impedimento, el trabajador queda indefenso, porque hay que reconocer que en eso de los terminajos legales, todos en un momento nos sentimos vulnerables o como dijera mi abuela, “nos ven la cara de pendejos”.

Pero eso si, en las constancias asientan que el trabajador estuvo asistido por un asesor legal.

Lo curioso es que esta medida que se sacaron de la manga los encargados de la conciliación laboral también afecta a patrones, porque les aplican la misma dosis, porque a ellos tampoco les permiten ingresar a las audiencias conciliatorias con sus abogados.

¿Es neta?, ¿Así funciona la conciliación en Hidalgo?

Ante estos atropellos, los abogados se han manifestado frente a la autoridad y, de plano, le mandan a la policía bancaria retirar, a pesar de que, como cualquier ciudadano, tienen el derecho a exigir sus derechos.

Y no conforme con negarles el acceso a los asesores legales de los involucrados en un conflicto laboral, cuando por fin después de estar rogándole a los de la puerta, los abogados logran entrar, les retiran los celulares (que ahora son herramientas de trabajo) y esos celulares que son incautados va a dar a una caja con otros aparatos más lo que significa una fuente de contagio en estos momentos de la pandemia.

¿De qué se trata? ¿De verdad son un Centro de Conciliación?

Tal parece que cada vez es se le pone más difícil a los trabajadores desempleados, porque resulta que además de padecer los despidos, también tienen que enfrentar a una institución cuya misión debería ser la protección y en respuesta le dan más palos al fregado.

Qué poca madre de estos funcionarios de conciliación que lo que menos saben es conciliar y cuando ya no pueden echan mano de la policía.

Desesperados los abogados ya no saben a quien recurrir para que cesen estos atropellos, pero todo parece indicar que la Ley Laboral en Hidalgo o no existe, o no la conocen, o simplemente se la pasan por el arco del triunfo.

En este centro de conciliación, que por cierto apenas tiene un mes de haber iniciado labores, lo que impera es la ley del garrote y las conciliaciones son a putazo limpio, pero sin celular para que no los graben.

 

Palabras más, palabras menos

Me cae que a los vecinos de Tula es urgente que les hagan una limpia con gallina negra, porque de plano que más fregados no pueden estar.

En medio de la pandemia, les llega una inundación de aguas cochinas, mueren pacientes con covid que estaban intubados y miles de casas y comercios son pérdida total.

Apenas se estaban recuperando, cuando una bola de malandros protagonizó en el Cereso de Tula una liberación de película, con comando armado, explosiones de coches bomba y rescate de reos peligrosos.

Pero lo que es verdaderamente imperdonable, es que el arbolito de Navidad de la comunidad de San Miguel Vindhó se haya incendiado.

Todo anuncia que esta será una Navidad “bien prendida”.

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