Resistencia pacífica

For Anastasiia Mazurok for his magestuisity on the violin.

 

Sábado 7 de diciembre: Resistencia pacífica, decido ponerme en huelga de hambre, no hay mejor forma de morir de amor que morir de hambre, decido actuar por voluntad propia, porque me di cuenta que puedo olvidarla, y eso no es precisamente lo que este príncipe poeta arcángel de las risas desea, los líquidos me sentarán de maravilla.

Domingo 8 de diciembre: Terminé la edición de mi libro de cuentos, a la par de mi próximo libro de poesía, ya existe título y portada, gracias Carmen Parra por tan hermosa muestra de cariño y por poner en mi paleta de grises los colores que se vuelan tras de toda cortina de humo, la portada volará hasta encontrar destinatarios que darán buen nido a mis palabras. El libro se intitula Mujeres que Vuelan, estén atentos para fechas de publicación y venta.

Lunes 9 de diciembre: Y entonces Anastasiia dijo: Hi, In English, please, and here you have it, in Exchange for your beautiful concert. e-mail for a violin. You don’t see that I vibrate if I hear you / you don’t see that I suffer from you / you don’t see that I cry from you … other times / I am part of your Brown hair / and I enter your light, it is mundanely man at the edge of the compasses of your hand / all hands to my body; / but not your hand / never your hand / So the notes make me bow / even beyond the mirror / right there I crash you / start for your extreme thinness / I follow the edges of your mouth / Even the dampness of her, there I rest / I try to distract myself in something / stop thinking / thinking about you / and I’m glad to be just trying / I imagine I kiss your feet / kiss the dust footprint / that leave your feet / There are already five columns / What the hell do I do with five columns that talk about you? / Do I keep them for later? / Do I throw them into the streets to show the wind the feeling of your person / to give some color to this old city? / I think, back and forth / these words do not give for more / the gap left by your absence / it doesn’t work anymore / e-mail at 2 am / answer at three o’clock / After the tears of the hour of my death / Call to leave the keyboard letters alone / You don’t see that I vibrate / You don’t see that I die / You don’t see that it cries the absence / from pain of you.

Martes 10 de diciembre: Transcribo un capítulo de una novela próxima en la que comienzo a trabajar, se publica en el 2021, omito nombres por respeto y olvido. Madrid España 16 de noviembre del año 2039, 1ra. Parte. Entrevista Ulises Vidal: Cap 26. Aquella fue la última vez que la vi, no fue tan complicado como pensaba, fue triste claro está, pero los años ayudan a pasar de largo. Fue penosa la despedida, como se hacen las despedidas de hoy en día, a través del móvil, sin darse cuenta del mensaje que vendría. Nos habíamos amado, habíamos anudado nuestras manos y en nuestros cuerpos hecho lo imposible, tropezamos en los labios, nos quisimos como niños, con la risa que debe llevar al amor, con todas las promesas rotas, con el fracaso dorando las espaldas en invierno. Lo más triste sin duda, fue despedirnos sin dejar de querernos. Pero ella dictó con poder absoluto su última sentencia. ¿Sabes qué es lo peor del amor cuando termina? Que termina. Que no brote de tus ojos el deseo de verte todos los días, que la poesía a la que juraste amor eterno no te devuelva las ganas de transgredir el tiempo. ¿Qué más da que las cosas no salgan como deseamos? a mi cuerpo una cicatriz más por tan cruenta batalla, en su cuerpo la piel intacta, la cobardía insulsa que te pone a salvo y te rescata.

Ya lo decía Benedetti, no te salves, ahora ni nunca no te salves, y te quedaste inmóvil al borde del camino, mientras en mi pecho se descargaban balas de salva. Las historias de amor serán contadas, desde tiempos inmemorables la literatura las recuerda, las historias cobardes son humo, desaparecen en el aire. Cien mujeres que se arrojaron al amor sin importarles nada, cien poetas rendidos a sus pies, todas las demás son carne de gallina, dicen amar eternamente, hasta que un día ya no hay más. Ya no las bocas en los labios ni las lenguas en los dientes, ya no más las manos en los cuellos ni en el rostro rendido, ya no más las pieles ni las diosas griegas, ni la mirada coqueta que me conquistó, ya no más las duchas, ni los senos, ni las piernas abiertas, ni la tinta en los sillones, ni los zapatos diferentes en los pies, ya no más la ceja despeinada y rota… el problema es simple, dicen amar la poesía pero pueden vagar sin defender el sentimiento que de ella emana.

Miércoles 11 de diciembre: Mi primo me mira triste y decide invitarme a un bar, lleva a dos amigas y me las presenta –en un instante me veo en el espejo de Soldadito Marinero– pido un par de cervezas y de pronto en la mesa se encuentran dos bacardís, y ya se sabe que el bacardí me encanta, tomo con la diestra y luego con la siniestra, me encuentro ya para las 2 am mareado, con dolor de barriga y de cabeza, quiero irme pero Sofía me detiene, voy al baño, me lavo la cara para disminuir el sudor en frío, regreso, saco la segunda cajetilla, fumo y me siento desmadejado, ajeno a todo lo que se dice, me levanto, camino a la salida y Tamara me detiene, me dice que me noto extraviado y me lleva a la mesa, sigo la plática de dinero, carros, celulares, todo aquello que nunca me ha interesado, con el pretexto de salir a fumar Lorna me invita al balcón, fumamos, tomo aire, el dolor de cabeza aumenta, ya es insoportable, Georgina me invita a la salida, me pide que la lleve a casa y acepto para salir de ahí, la llevo a tres cuadras de donde me hiere el recuerdo, me invita a pasar y no acepto, vuelve a insistir, no recuerdo ni su nombre, Sofía, Tamara, Lorna, Georgina, Soledad, Esperanza, no importa, bajo del auto, abre la puerta, doy el tercer paso y mi cuerpo me abandona, despierto aturdido a los pocos minutos en el césped, me siento desleal, en coma, no recomiendo trasnochar, fumar, tomar, cuando se está en huelga de hambre, es el quinto día sin comer, seguiré así hasta recibir buenas noticias…

Jueves 12 de diciembre: Mira que las matemáticas son exactas, ahora yo te sobro y tú me faltas. Elvira Sastre me ovaciona la frase en twitter, no es para tanto, es para menos respondo.

Viernes 13 de diciembre: Escriban sus comentarios, críticas y más críticas y nada de elogios a: u_vidal@hotmail.com

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