Que se vaya Florencia, sugieren en palacio - Criterio Hidalgo

Que se vaya Florencia, sugieren en palacio

En medio de la peor crisis que haya vivido el Sistema de Transporte Colectivo Metro en sus 51 años de historia, con sus tres líneas más importantes fuera de servicio por el incendio ocurrido el sábado en su Centro de Control 1, las afectaciones a la movilidad y el transporte de los millones de capitalinos y habitantes de las zonas conurbadas que cada día se mueven en este medio, amenazan con desbordarse y generar una crisis social y política para el gobierno de Claudia Sheinbaum. Tan delicado ven el tema y sus repercusiones sociales y hasta electorales en año de comicios, que desde Palacio Nacional, allegados al presidente López Obrador ya han deslizado a la jefa de Gobierno que considere aceptar la renuncia de la directora del Metro, Florencia Serranía, luego de su cuestionable actuación y declaraciones en medio de esta crisis.

En la reunión de la Mesa de Seguridad del lunes en Palacio Nacional, a la que asiste Claudia Sheinbaum, la crisis del Metro fue uno de los temas y, en presencia del presidente, hubo funcionarios del gabinete federal que sugirieron que la atención de la emergencia en el transporte ameritaba “decisiones drásticas” entre las que mencionaron un posible relevo de la directora de ese sistema luego de sus polémicas declaraciones en las que, horas después del incendio, trató de rehuir su responsabilidad diciendo: “Yo solo soy la directora del Metro”. Los comentarios sobre el tema en la reunión de gabinete fueron sobre atacar con todo el problema y no permitir que se desbordara por los riesgos sociales que representa el tema de la movilidad.

Sin embargo, la reacción de Claudia Sheinbaum, según fuentes de Palacio Nacional, fue negarse a pedirle la renuncia a su directora del Metro a la que pidió “dar tiempo” para resolver la crisis y esperar a que se conozcan los resultados de los peritajes y la investigación que determinarán las causas del incendio.

Lamentablemente para el gobierno capitalino esta semana se ha vuelto un auténtico coctel explosivo: a la situación crítica de la pandemia con su semáforo rojo y aumento de hospitalizaciones, contagios y muertes, se suma la crisis del transporte que se alargará durante varias semanas más y, para colmo, ahora una rebelión de restauranteros y empleados de los restaurantes que con protestas, aperturas en medio de la emergencia y cacerolazos diarios, están presionando para una reapertura de sus establecimientos antes de que se mueran los negocios y se pierdan millones de empleos de meseros, cocineros, lavatrastes, guardias de seguridad y demás empleados que integran el mercado laboral de los restaurantes donde se emplean hasta 2.2 millones de personas.

La presión de la industria restaurante ha sido tal que Sheinbaum mandó a su secretario de Gobierno, Alfonso Suárez del Real, a negociar con los líderes de la Canirac y de los poderosos grupos restauranteros de la capital un programa de reapertura gradual de los restaurantes y establecimientos que empezará a aplicarse a partir de la próxima semana, con medidas sanitarias estrictas, aforos controlados y en la que paulatinamente, aún en semáforo rojo, comenzarán a abrir sus puertas los negocios establecidos de comida.

Con todas esas crisis juntas la administración capitalina está en un punto crucial en el que puede ser rebasada como gobierno y generar un caos mayor en la capital de la República, con todo lo que eso representa para la 4T y para López Obrador en su principal bastión de votos en este año electoral, o puede hacer que la jefa de Gobierno demuestre de que está hecha y si su administración se convierte en un lastre o en un activo para el proyecto lopezobradorista y para su eventual continuidad o su final en el 2024.