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A criterio deColumnasJorge Martínez López

¿Qué pasó en el IEEH?

Tal parece que los 466 millones de pesos destinados a la preparación de la jornada comicial del domingo sirvieron de poco o nada. Primero porque no acudió ni la mitad de los electores a las urnas y segundo, lo más grave, la organización a cargo del Instituto Estatal Electoral IEEH dejó un mal sabor a fraude.

Las razones y disculpas de ese organismo pueden ser muy válidas y tendrán un fundamento legal que explicar en cuanto a contrataos, tiempos y fraudes; sin embargo, la percepción social pone en entredicho la transparencia y advierten el regreso de añejas prácticas.

Esto viene a confirmar los análisis que hacen los estudiosos en torno a la democracia en Hidalgo, que de acuerdo a encuestas propias al menos un 76 por ciento de la población afirma que las elecciones no son limpias, según el estudio Abstencionismo y derechos humanos en el estado de Hidalgo, variables con una correlación negativa innegable de Asael Ortiz Lazcano.

Y todos acudimos a ver las formas más rupestres de organización para una elección, en contraposición a la novedad que fue la puesta en marcha de 40 urnas electrónicas con tecnología de punta, según el INE.

Desde la planeación presupuestal, en donde demandaron los concejeros 583 millones de pesos para celebrar las elecciones, bajo el sello de la pandemia. Luego de arrebatos y enfrentamientos con el propio Poder Ejecutivo, este organismo logró más de 466 millones de pesos.

Alegaron que las medidas sanitarias habrían de ser consideradas en los gastos, aunque ya en el lugar de los hechos solo vimos gel antibacterial y cubrebocas desechables con precio en centavos. Las caretas que necesitaban los representantes de partido tuvieron que ser buscadas en tiendas o papelerías ante la inexistencia de este material que exigía la norma.

Luego de allí, el aplazamiento de la fecha comicial brindó suficiente tiempo para que hubiera preparativos adicionales, sobre todo porque ya contaban con los recursos en la bolsa y la logística aplicada, solo restaba la fecha de la elección.

De allí, se vieron los altibajos en la capacidad de respuesta a los requerimientos del proceso, tan fue así que, por cuestiones sanitarias, alegaron que los representantes de los medios de comunicación no tenían necesidad de portar un gafete para desarrollar su trabajo.

Tal vez en la comodidad de un escritorio de los jefes de prensa consideran que no es indispensable; sin embargo, en el campo de acción, el hecho que no porte una acreditación oficial hace dudar de toda persona que se acerca.

Existen zonas broncas en donde la credencial del medio de comunicación no es aceptada en elecciones.

Y la cereza del pastel fue la engañosa tetra del PREP, en donde nadie sabe, nadie supo, ni cuales fueron las causas que hicieron rechazar a una empresa “patito” y la habilitación de un sistema de ábaco para dar a conocer resultados de 816 candidaturas.

La exigencia para que el IEEH demande a la empresa que frustró la transparencia en los resultados previos, debe estar presente. No se puede dejar como algo que sucedió y ya, porque allí es donde existe el nucdo de muchas trampas que deberán ser develadas poco a poco.

Nimiedades: Ahora viene la justificación de muchas contradicciones, hasta de triunfos que no fueron triunfos.

Jorge Martínez López

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