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A criterio deColumnasSalvador García Soto

Primer dictamen, un duro “preliminar”


Para ser un dictamen “preliminar” y apenas el primero de tres informes que entregará la empresa DNV sobre las causas de la tragedia de la Línea 12 del Metro, los señalamientos que ayer vertieron los peritos noruego-alemanes contratados por la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, cayeron como una pesada losa sobre los responsables de la construcción “deficiente” del tramo elevado que colapsó en Tláhuac y causó la muerte de 26 personas.

De entrada, la empresa Cicsa, brazo constructor de Grupo Carso del ingeniero Carlos Slim, perdió 3 mil 141 millones de pesos en sus acciones, que cerraron en 64.53 pesos, su precio más bajo desde el 4 de junio, mientras que dos exjefes de Gobierno, el creador de la obra, Marcelo Ebrard, y el que la recibió y reparó, Miguel Ángel Mancera, tuvieron que salir rápidamente a reaccionar para tratar de deslindarse de los señalamientos que cuestionan tanto la deficiencias en la construcción y en las conexiones de las trabes y soldaduras, como las posibles reparaciones defectuosas.

Mientras la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, se colocaba del lado de los acusadores y el presidente López Obrador le otorgaba desde muy temprano y por enésima ocasión, “todo nuestro respaldo”, a Marcelo se le veía defenderse con el argumento de que “todas las decisiones que se tomaron en la construcción de la L12 fueron colegiadas”, con lo que intenta negar responsabilidad personal y atribuye las resoluciones técnicas, económicas y presupuestarias que se tomaron en la construcción, a grupos de expertos de instituciones públicas y privadas del mayor prestigio dentro y fuera del país.

A juzgar por lo que se anticipó ayer como la primera parte del peritaje total, que concluirá con dos entregas más en julio y agosto, los dos informes restantes no harán sino abonar y confirmar la línea de investigación que ayer se documentó con abundancia de detalles técnicos, fotografías y videos que apuntan claramente a que las fallas estructurales en la construcción de esa obra, desde la soldadura de mala calidad, la presencia de pernos Nelson con fallas en la soldadura, deficiencia en la soldadura de la unión entre el perno y la viga, el haber utilizado menos pernos de los que necesitaban las uniones y hasta haberlos colocado sin retirarles la cerámica de protección, lo que impidió que fijaran correctamente a la estructura.

Hasta ayer el Grupo Carso, de Carlos Slim, guardaba silencio, aunque la pérdida de más de 3 mil millones de pesos en la Bolsa era por sí sola todo un mensaje. Mientras que Mancera salió a decir que está “dispuesto a comparecer ante las autoridades que se lo pidan” para explicar las acciones y reparaciones que realizó su gobierno.

La gran incógnita ahora es qué va a pasar con los más de seis kilómetros de viaducto elevado de la Línea 12 que construyó Cicsa y cuyo futuro será decidido por el grupo de expertos que anunció ayer Claudia Sheinbaum, en el que llama mucho la atención que también esté el ingeniero José María Rioboó, cuya empresa fue la calculista y proyectista original de esa obra, aunque después la constructora de Slim decidió desechar sus cálculos y contrató al despacho de Colinas de Buen para rehacerlos, aunque al final los ingenieros de CICSA también modificaron las recomendaciones y especificaciones del despacho de Oscar de Buen, por lo que éste al final se negó a firmar la responsiva por esa obra.

En todo caso, en espera de los dos informes que faltan y que se darán entre julio y agosto, está claro que las implicaciones de este primer fallo serán además de políticas y económicas, también legales y por eso las familias de los afectados ya están llevando sus casos a los Tribunales de los Estados Unidos, asesorados por el despacho de abogados neoyorkinos, The Wester Lab Firm.

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