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A criterio deColumnasJorge Martínez López

Presupuesto inequitativo


La maestría que mostraron los diputados locales para estudiar, analizar y autorizar el Presupuesto de Egresos en cuestión de tres horas, durante el último día del año, tal vez no tuvo la suficiente efectividad para dar lo justo a quien más lo necesita.

La mayoría de diputados emanados del Movimiento de Regeneración Nacional tuvieron sus preferencias y en ello lastimaron las finanzas y el desarrollo de distintos rubros hacia el interior de ayuntamientos.

Hace algunos días, el alcalde de Santiago de Anaya aparece en una fotografía completamente solo saliendo de las oficinas legislativas, afirma en el pie de foto que fue a demandar una explicación racional y lógica sobre la quita de 17 millones de pesos de su presupuesto anual comparado con el año anterior.

Al hacer el comparativo de algunos municipios favorecidos con mayor presupuesto, encontramos que algunos de ellos tienen la filiación morenista o bien forman parte de la alianza que los llevó al poder municipal.

Tal es el caso del gobierno de Tatiana Ángeles en Actopan que logró un incremento de casi 14 millones de pesos, o bien el de Aracely Beltrán que alcanzó 17 millones mas en el 2022, lo mismo sucede en Alfajayucan, con el alcalde charro que superó su bono en seis millones de pesos.

El combate a la pobreza que se ha pregonado de manera persistente durante las últimas tres décadas, nos muestra que existe buena intención del gobierno federal para entregar mayores recursos a quienes menos tienen, por ejemplo en el caso de Xochiatipan, donde cada habitante recibirá 7 mil 957 pesos para obras y servicios.

Este monto per capita permitiría que el buen ejercicio gubernamental abatiera los altos índices de marginalidad que padecen los huastecos de esta región de Hidalgo; sin embargo, sus condiciones prevalecen y motivan el éxodo hacia las ciudades o centros productivos que les garanticen dos comidas al día.

Estos casi 8 mil pesos destinados para cada uno de los xochiatipenses están muy distantes de los mil 917 pesos que recibirá cada tulancinguense en el transcurso de este año. En teoría la aplicación de los recursos son los correctos; sin embargo, la realidad nos muestra otra cara.

El reclamo que hace el presidente municipal de Santiago de Anaya lo fundamenta en principios y leyes que tienen que ver con los derechos humanos de los hñahñus de ese municipio, que se ven lastimados en el reparto de los dineros públicos que habrían de servir para disminuir las brechas económicas que tanto afectan a los hidalguenses.

Por segunda ocasión el Congreso del Estado tiene una mayoría arrolladora de morenistas que llenan los espacios periodísticos con buenas intenciones y declaraciones rimbombantes hasta para salvar a los perritos, pero que en la práctica seguimos viviendo el mismo Hidalgo de hace diez, o 20, o 30 años.

De nueva cuenta, vivimos momentos electorales y las esperanzas se vivifican con sentidas promesas que bien deberían ser aterrizadas en proyectos viables y concretos, sin retórica, sin mentiras.

 

Nimiedades: La figura de un gobernador demócrata, se perfila ante su inminente decisión de no meter las manos en las próximas elecciones. El resultado es lo de menos.

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