Orgullo mexicano

No cabe duda de que si algo tenemos en nuestro país es un gran orgullo por nuestra tierra, por lo que somos. Esta última semana hemos visto en dos temas distintos que tenemos orgullo. El primero, y cómo no hablar de él ante la ola futbolera que se avecina, tiene que ver con la selección nacional. Recuerdo los tiempos en los que siempre decíamos que si en algo éramos superiores a los norteamericanos era en el futbol, cada vez que jugábamos contra su selección la nuestra le ganaba. Eso era parte de nuestro orgullo, que si bien aquellos eran una potencia mundial económicamente hablando y en muchos deportes, en el futbol no. Pasaron los años y este deporte en el país vecino fue progresando y su selección también, al grado de que ahora cada vez que jugamos con ellos ya no ejercemos esa “supremacía”. El pasado sábado fuimos testigos de algo que para muchos pudiera pasar desapercibido y esto fue el ingreso de Rafael Márquez la cancha del Azteca, inmediatamente surgió una ovación colectiva que pudiera traducirse en un rechazo a las acusaciones de Estados Unidos en contra del jugador por lavado de dinero. Ese fue un momento en el que los más de 72 mil asistentes al estadio mostraron su orgullo por México y por un jugador.
El otro tema que no podía pasar desapercibido es la respuesta contundente a la imposición de aranceles por parte de los Estados Unidos al acero y aluminio mexicano. Creo que ni el propio presidente Trump se imaginó que nuestro país fuera a ser tan preciso en su respuesta. Muchos creyeron que nuestro gobierno presentaría una controversia ante la OMC y que esto a su vez llevaría tiempo en resolverse. Pero no fue así, la respuesta fue inmediata y basada en el ordenamiento jurídico existente; el pasado 5 de junio se publicaron en el Diario Oficial de la Federación las modificaciones a los aranceles que habrán de aplicarse a partir de esta fecha a ciertos productos estadunidenses, destacando la carne de puerco, manzanas, productos de acero, arándanos, papas, entre otros. Lo más interesante de esta respuesta es que fue un tiro de precisión. Lo que hay detrás de que Trump anunciara los aranceles al acero y aluminio tiene que ver con las elecciones que se avecinan en aquel país para renovar su congreso. El presidente, más allá de las implicaciones a largo plazo que pudieran tener estas decisiones, lo que ha estado haciendo es una serie de anuncios, sobre todo en Twitter, para afianzar el número de votantes. Ya no es de sorprendernos que cada que quiere incrementar su popularidad o tapar algún escándalo, lo primero que hace es tuitear sobre el muro. En los estados americanos que producen acero y aluminio, esta noticia les vino bien y en el corto plazo pareciera que su producción aumentará de manera proporcional a las ventas que se generen, y en la lógica de Trump le permitirá ganar esos estados. Lo que no vio venir y si lo analizó, yo creo que no le midió bien, fue la respuesta. La estrategia implementada por nuestro presidente y el secretario de Economía es de aplaudirse, ya que analizaron en dónde les podía doler a nuestros vecinos, escogieron productos que no afectaran la canasta básica pero que sí les afectaran a ellos, en estados en donde el interés político pudiera hacerles daño. Con esta respuesta se demuestra una vez más en los últimos meses que los mexicanos somos una potencia, somos un gran país con un gran futuro y que debemos seguir sintiéndonos orgullosos de lo que somos.

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