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A criterio deColumnasSalvador García Soto

Los tres errores de AMLO y su Reforma Eléctrica


Cuando el presidente anunció, después de los comicios del 6 de junio, que enviaría tres reformas constitucionales más al Congreso para la segunda mitad de su mandato, muchos pensaron que estaba blofeando. Porque después del resultado de las elecciones estaba claro que Morena no tendría mayoría calificada en ninguna de las dos Cámaras y que aun con sus aliados y rémoras del PT y PVEM, el partido de López Obrador no alcanzaría las dos terceras partes ni de diputados ni de senadores que se requieren para modificar la Constitución de la república.

Por eso, cuando hace un par de semanas oficializó su intención de cambiar la Constitución con su primera iniciativa, surgió de inmediato la pregunta obligada: ¿por qué el presidente manda una propuesta de reforma constitucional al sector eléctrico sabiendo que no cuenta con los votos para aprobarla?

La respuesta no tardó en llegar y confirmó lo que ya había dicho desde los primeros días después de los comicios intermedios: López Obrador le apostaba al PRI y a su debilidad interna para lograr los 57 votos que le hacen falta en la Cámara de Diputados para reunir las dos terceras partes necesarias para aprobar modificaciones constitucionales.

Pero a pesar de la seguridad con la que habla todas las mañanas de que el PRI terminará apoyándolo en su reforma, el presidente podría estar cayendo en 3 errores de cálculo:

1.- Primero, que para aprobar su reforma estaría oficializando el nacimiento del PRIMOR. Morena podría terminar lastimado en su imagen y su discurso de criticar al PRIAN perdería toda credibilidad porque ahora ellos hacen lo mismo.

2.- No es para nada igual el aprecio que los mexicanos tienen por Pemex que por CFE. La CFE es una de las empresas más impopulares de México. Es la campeona de quejas y denuncias por cobros indebidos y mal servicio en la Profeco.

3.- El presidente envuelve su reforma en la retórica nacionalista con lo que intenta prender el espíritu nacionalista en el pueblo mexicano para defender su propuesta. Sin embargo, hoy todos somos testigos de la realidad del cambio climático. Hay evidencia científica cada día más sólida del calentamiento global y el incremento de la temperatura del planeta que está generando eventos climáticos cada vez más mortíferos y devastadores. Por eso, no es exagerado decir que las energías renovables son más populares que cualquier discurso nacionalista de rescate de la industria eléctrica.

Están tan arraigadas las energías limpias que, según datos oficiales, en México más de 281 mil viviendas cuentan con su propia generación de energía solar a través de la instalación de paneles solares, lo que representa un incremento de 57% con respecto a las que había en 2018.

Todo eso ha aumentado la generación de energía solar en los tres años del gobierno de López Obrador, tanto que el Sistema de Información de Mercado del Cenace reporta 7,554.51 MW de Capacidad Solar Instalada en todo el territorio.

Ya sea que esté blofeando o que realmente tenga la certeza o los instrumentos judiciales o los expedientes para obligar a los priistas a darle los votos que necesita, el presidente podría estar cayendo en estos tres errores de cálculo y, si alguno de esos le falla, pagaría un alto costo político si su reforma eléctrica es rechazada por el Congreso. Pero —siempre hay un pero— si la oposición tampoco lograr perfilar una propuesta alternativa o distinta, el discurso nacionalista que ha esgrimido López Obrador, terminará ganando terreno en un juego de vencidas políticas y el beneficio para el país, de una buena Reforma Eléctrica, práctica y realista para un mejor servicio a los mexicanos, quedará relegado a un segundo plano ante los argumentos ideológicos que pretende imponer la 4T.

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