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A criterio deColumnasJorge Martínez López

Los bienes que se van – Columna de Jorge Martínez López


Y entonces, la crisis generada por la pandemia del covid nos alcanzó a todos y comenzamos a vender lo que encontramos al paso, un auto, una jaula abandonada, los zapatos nuevos que nunca se usaron, en fin, esto nos está sucediendo a muchos de los hidalguenses, incluyendo a su propio gobierno estatal.

Al menos así muestran algunos signos, en donde la ausencia de liquidez o bien, en un acto de sacar lo inservible a la calle, ya fue anunciada una subasta de camionetas de lujo, de esas que fueron usadas por los funcionarios o familiares de estos al menos durante dos sexenios.

La mayoría de ellas que fueron adquiridas por el entonces gobernador Miguel Ángel Osorio Chong, ya tienen precios enigmáticos en el mercado, para que se las lleve el mejor postor. La mayoría son de colores sobrios, algunas con cristales blindados, pero eso sí, todos polarizados para no dejar ser vistos por la chusma.

Y digo enigmático, porque una camioneta GMC Yukón modelo 2008, –registrada con la clave 7180– que se encuentra valuada en el inventario del Gobierno del Estado de Hidalgo en 391 mil 615 pesos, en la subasta bajó su precio a 193 mil pesos, prácticamente doscientos mil pesos menos.

Esas extrañas matemáticas, manejadas desde la oficialía Mayor, difícilmente podrán ser entendidas por la población, a quien un auto que compró en 80 mil, quiere por él 80 mil o más, nunca tan poco.

Al igual, está en remate un lote de 268 vehículos más de trabajo, los cuales por la convocatoria se encuentran en pésimas condiciones mecánicas y de apariencia, al existir cacharros hasta en 2 mil 500 pesos.

Por lo visto, es importante alcanzar esa liquidez, sin dejar de pensar de forma maliciosa sobre la existencia de algún buen comprador que ya les echó el ojo, al saber que esto representa un importante ingreso sin mucho esfuerzo en tiempos de pandemia.

Algo semejante se observa en la quita de intereses y recargos en el pago de derechos vehiculares anunciados hasta diciembre próximo. Sin duda, seremos muchos de los hidalguenses atorados por la crisis que aprovecharemos esa bondad fiscal.

Y es que existen más de 662 mil vehículos en la entidad y al menos el cuarenta por ciento ha dejado de cumplir con esa obligación fiscal.

A quien también observamos en las mismas apuraciones es al príncipe caramelo, como han bautizado al presidente municipal de Pachuca, quien está subastando tres grandes lotes para alcanzar obtener frescos.

La pregunta obligada es por qué no vendió su equipo de fútbol que poco o nada contribuye a Pachuca, una ciudad urgida de buenas pavimentaciones, al menos para quitar el mal humor social que nos invade.

Esos lotes fueron entregados en donación por los fraccionadores para zonas de esparcimiento, para jardines boscosos, para áreas de recreación; sin embargo, esas parecen ser palabras de altos vuelos para quien busca sólo obtener dinero a cambio.

Al menos en el caso del gobierno estatal ya vemos como se prepara la salida de una administración y en el caso del municipio, pues el sello de un príncipe de caramelo, no más.

Las modificaciones realizadas en tiempos del gobernador Manuel Ángel Núñez Soto para vender los bienes muebles e inmuebles sin la aprobación del Congreso del estado, se redujo en estos días al criterio del oficial mayor, en este caso Martiniano vega Orozco para autorizar la enajenación de cuanto puedan, y como requisito, sólo es publicarlo en la disfuncional página del Periódico Oficial.

Nimiedades: La clase política tradicional del PRI encabezada por su líder Roberto Pedraza, ya advirtió a los diputados federales que no deben votar a favor de la reforma energética, “acto” que causó sonrisas en el CEN.

 

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