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A criterio deColumnasMario Maldonado

López-Gatell divide con ley ‘antichatarra’

La radicalización de Hugo López-Gatell comienza a generar grietas en el gabinete de Andrés Manuel López Obrador y en el gobierno de la 4T. Su cruzada contra los productos procesados y empresarios de este sector, aunado a la terrible gestión de la crisis sanitaria, lo han convertido en un funcionario tóxico, el cual, si bien sigue contando con el respaldo presidencial, muchos también lo consideran un fusible quemado.

La llamada “ley Gatell”, que prohíbe la venta, distribución y donación de alimentos con alto contenido calórico y bebidas azucaradas a menores, aprobada en Oaxaca y replicada en Tabasco y Veracruz, abre un nuevo frente de confrontación entre los moderados y los radicales del gabinete y de la 4T. Los últimos apoyan al subsecretario de Salud, vocero y gestor del gobierno frente a la pandemia del Covid-19, mientras que los primeros lo aborrecen por el daño al país en términos económicos y sanitarios.

El apoyo explícito que López-Gatell ha dado a la ley contra los productos procesados –la cual impide que cualquier menor de 18 años compre papas, refresco o sopa de pasta, entre otros productos empacados o embotellados, pero no que adquiera una dona, agua dulce o papas fritas en la calle–, ha hecho que los empresarios estallen contra la legislación y el subsecretario de Salud.

El asunto no nada más es con empresas como Coca-Cola, Pepsico y Bimbo, y los cientos de miles de empleados, sino que 60% de los ingresos de las tiendas de conveniencia y de las llamadas “tienditas” provienen de empacados de este tipo. Frente a la crisis económica; los empresarios han buscado interlocución con Hugo López-Gatell, pero no
ha ocurrido.

El presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Carlos Salazar, ha vuelto a encabezar la interlocución entre los empresarios y los poderes gubernamentales. Con el senador de Morena, Ricardo Monreal, han encontrado tierra fértil.

Monreal no está de acuerdo con las prácticas para restringir la venta de alimentos y bebidas con alto contenido calórico a menores de edad, por lo que hace unos días anunció la creación de un grupo de alto nivel para analizar los impactos reales de este tipo de legislaciones.

El presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado organizó un diálogo en el que participaron Carlos Salazar, dirigente del CCE; Armando Garza Sada, de Grupo Alfa; José Antonio Fernández, de FEMSA; Juan Gallardo Thurlow, de Grupo Azucarero México; Daniel Servitje, de Bimbo; Fausto Costa, de Nestlé; Bosco de la Vega, del Consejo Nacional Agropecuario; Antonio del Valle, del Consejo Mexicano de Negocios; Francisco Cervantes, de la Concamin, y José Manuel López, de la Concanaco.

También se han su sumado otras voces de peso criticando la autopromoción de López-Gatell a través de este tipo de iniciativas de ley que salen de su escritorio y que son un copy-paste de la ley ya aprobada en Oaxaca, la cual aún no entra en vigor porque el gobernador Alejandro Murat no la ha publicado.

A todo esto se suma el impulso de López-Gatell para que en la Ley de Ingresos de 2021 se eleve el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios a alimentos calóricos procesados.

Los empresarios están encontrando eco en que no proliferen las legislaciones prohibicionistas con personajes claves, del ala de los moderados de la 4T, como Ricardo Monreal, Alfonso Romo, Graciela Márquez, Marcelo Ebrard y Julio Scherer.

Veremos quiénes se imponen en esta lucha de fuerzas.

Mario Maldonado

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