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A criterio deColumnasMarco Moreno

La seguridad en el proceso eleccionario


Hidalgo empieza a cambiar, no como lo esperábamos, no como se deseaba. Hidalgo se vuelve cada día peligroso. Esa realidad se empieza a notar en al menos 5 municipios de la entidad, a decir del Observatorio Nacional Ciudadano (ONC).

Sin embargo, desde inicios de la administración actual, los hechos delictivos empezaron a mostrar su lado más oscuro, ejecuciones, cuerpos abandonados, huachicoleo, entre otros, fueron calificados por la administración como hechos aislados. Nada de que preocuparse, porque Hidalgo era, uno de los estados más seguros del país.

El reporte de tomas clandestinas en los ductos de PEMEX dejó en claro que el robo de hidrocarburos pasó de un hecho aislado a una cotidianidad espeluznante en muchos lugares de la entidad.

Nunca los hechos criminales, pueden ser considerados casos aislados, esa parte no se comprendió a tiempo.

¿De quién es la responsabilidad? ¿Existe, en verdad, un responsable? En muchos de los casos las administraciones locales reciben la mayor parte de la responsabilidad, no hay manera de evitarlo, así es, son los directamente involucrados en las áreas y zonas donde ocurre el crimen.

Sin embargo, en este caso, es el propio observatorio quien recrimina la actitud del gobierno federal los hechos relacionados con feminicidios y violencia familiar.

El informe llega, a decir de los que saben, en el mejor momento porque se acerca el proceso de renovación de la gubernatura en Hidalgo, a este se le sumará, sin lugar dudas la consulta sobre revocación de mandato, la misma que se encuentra en revisión por la pregunta, en la Suprema Corte de la Nación.

Hay momentos en la realidad hidalguense que no podrán de ninguna manera ser ignorados durante el siguiente proceso electoral. Momentos que definirán, de manera determinante, el rumbo de los resultados electorales.

La actual administración, no logró construir una sinergia adecuada con el gobierno federal, de tal manera que el huachicoleo descendiera y fuera erradicado del estado. Frente a ello, se quedó observando os hechos y asegurando que eran hechos del fuero federal y por lo tanto directamente responsable el gobierno de la república.

En el ámbito social se habla de extorsiones y cobros de piso, otro hecho que ha sido dejado de lado en el trabajo de Seguridad Pública.

¿Qué sucederá en Hidalgo? ¿La seguridad pública será también una moneda de cambio en la búsqueda del voto? ¿Habrá un candidato que se atreva a enarbolar una promesa a eso en la entidad?

Un hecho claro es que no se pueden ver avances claros en ninguno de los frentes, de hecho, lo que vemos es un agravamiento en la estabilidad y seguridad del estado.

Ahora, antes de las elecciones es de esperar al menos tres respuestas que permitan enfrentar la crisis que amenaza con profundizarse.

La primera de ellas viene del gobierno federal, es fundamental que los delitos del fuero federal, relacionados con el secuestro, la extorsión y el huachicoleo se vean claramente abatidos, no hacerlo, implica que permitan la crisis y la usen como elemento de peso en la balanza electoral.

La otra, del gobierno local, capaz de involucrarse en el ámbito de sus competencias y en el espacio de coadyuvancia buscando que sus tareas en seguridad se conjuguen de manera clara con las de la federación y los municipios, de tal manera que nunca existan hechos aislados.

Eso reclama una sola cosa de los tres ordenes de gobierno, políticas públicas, interpretación de la ley, encaminada a prevenir las causas de los delitos, más allá del discurso electoral, más allá de la suposición. Se requieren decisiones en materia de planeación de políticas reales y cercanas a los hechos que se enfrentan, en bien de la gente, en bien de la sociedad.

La tercera respuesta debe venir de quienes pretenden gobernar el estado. De aquellos que recorrerán los diferentes lugares, en los que, en función de sus características sociales, culturales y económicas, van a encontrar una realidad de seguridad pública que reclama soluciones en un estado que era uno de los más pacíficos del país.

La segunda mitad de la actual administración, como en todos lados, ha visto crecer frente a ella una crisis de seguridad pública; esa crisis está presente en al menos 5 municipios de la entidad; sin embargo, es apenas el inicio. Se requieren respuestas y acciones, cada uno de los involucrados en la vida pública del estado deben de darlas.

A pesar de ello, el impacto en la elección podrá leerse en los primeros resultados que se den a conocer. Aun cuando eso no represente, bajo ninguna circunstancia, la respuesta que una sociedad merece de quien la gobierna o pretende gobernar.

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