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A criterio deColumnasSalvador García Soto

La sacudida empezó: Marcelo y Sheinbaum, enfrentados


Aun antes de que se conozca el informe que contiene los peritajes sobre las causas de la tragedia de la Línea 12 del Metro, el cisma político comenzó con las filtraciones y avances que publicó The New York Times, que adelantó parte de lo que este martes se hará oficial con el primer dictamen técnico que entregó al Gobierno de la Ciudad de México la empresa noruego-alemana DNV y en el que se precisa lo relativo al método y los cálculos en la construcción de esa obra.
El documento, que se presenta mañana 15 de junio, determina que la obra de la Línea 12, en su tramo elevado que va del Periférico Oriente a Zapotitlán, estuvo mal construida con deficiencias en conexiones, trabes y plataformas, además de mal soldada, lo que ocasionó una desconexión entre la base de concreto y la trabe metálica.
La sola filtración de algunos datos sacudió el gabinete del presidente López Obrador. Primero con la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, negando que desde su gobierno haya habido filtraciones, a pesar de que en el mismo gobierno de la 4T afirman que José Merino y Eduardo Clark, ambos de la Agencia Digital de la Cdmx, fueron el enlace con el NYT para pasar información en cuyo armado participó Joel Ortega, exdirector del Metro y enemigo acérrimo de Marcelo Ebrard.
Luego la reacción del mismo canciller que, al parecer, sabía ya que venía el reportaje porque apenas se publicó y respondió en Twitter con una carta de 15 cuartillas. “Ahora toca conocer las razones que explican la tragedia… Resulta, por ejemplo, imposible saber si la administración del Dr. Miguel Ángel Mancera realizó toda la labor de mantenimiento requerida”, desliza Ebrard.
El peritaje de DNV se centra en los 6 kilómetros de viaducto elevado construidos por Carso del ingeniero Carlos Slim, cuya empresa de Infraestructura y Construcción CICSA, ejecutó el proyecto bajo el contrato y la supervisión del gobierno de la Ciudad de México, encabezado entonces por el hoy canciller, Marcelo Ebrard. Está muy claro que las implicaciones políticas dañan directamente al jefe de Gobierno que construyó la obra, pero también podrían llegar a Mancera y a sus funcionarios, quienes sí llegaron a conocer los problemas que tuvo la construcción de la Línea 12 e incluso, según consta en oficios, el gobierno mancerista trató de solventar esas fallas de origen y de construcción pidiéndole a Carso y a su filial Cicsa que hicieran reparaciones y ajustes al tramo elevado para garantizar su seguridad.
Estamos en los inicios de un cisma no sólo político sino empresarial para la 4T, porque golpea al hombre más rico del país y hasta ahora aliado del presidente López Obrador. Tanto que la empresa que hoy supervisa la Construcción del Tren Maya –donde también participa Slim– es CONIISA, la misma que supervisó la construcción del viaducto elevado de la L12.
Vale la pena apostar para ver qué bando va a ganar y cuál va a perder, aunque el presidente ya dio una pista cuando dijo que la tragedia del Metro no era un problema de mantenimiento porque él construyó “el Segundo Piso de Periférico y nunca ha necesitado mantenimiento”. Es decir que los responsables de los 26 muertos y de paso de la derrota electoral de Morena en la Cdmx serán los que construyeron la Línea 12, tanto los del gobierno como las empresas constructoras.

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