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A criterio deColumnasHéctor de Mauleón

La danza de la narcopolítica


A principios de noviembre de 2021 cayeron en Miacatlán, municipio de Morelos, cinco secuestradores vinculados con Francisco Javier Rodríguez Hernández, alias el XL o el Señorón, líder de uno de los grupos criminales preponderantes en el estado.

Unos días más tarde un taxista fue asesinado con más de 30 disparos en una colonia de Miacatlán. Le tiraron de auto a auto.

Miacatlán estaba en el radar. Un año atrás fue asesinado el comandante de la Comisión Estatal de Seguridad en ese municipio, Luis Alejandro Radilla. En una carretera un vehículo lo impactó; desde otro auto descendieron, disparando, varios hombres. Radilla recibió varios impactos en la cabeza, el tórax y el estómago. Tras su muerte se le acusó de brindar protección al grupo conocido como Los Maya, liderado precisamente por Abel Maya, uno de los jefes criminales más violentos que hay en el estado, que hoy se encuentra en pugna con el Señorón.

A finales de noviembre de 2021 se dio un enfrentamiento —a las doce del día y junto a un jardín de niños —, entre sicarios de este capo y agentes de la fiscalía estatal. El saldo fue de un muerto y tres lesionados.

En esos meses, diversas casas de seguridad al servicio de Rodríguez Hernández fueron cateadas por las autoridades. Se aseguraron armas, cartuchos, drogas, automóviles.

Ese mes, el gobierno del estado había ofrecido una recompensa de 500 mil pesos a quien aportara información sobre el Señorón.

Los focos rojos indicaban que Miacatlán —al lado de Mazatepec, Tetecala, Coatlán de Río y Puente de Ixtla — era su zona de operación y de refugio.

Las autoridades municipales —pasadas y presentes— supieron de su presencia y, según fuentes del gobierno del estado, guardaron “un silencio cómplice”.

Ayer, el exfutbolista Cuauhtémoc Blanco, gobernador del estado, se presentó en la Seido para interponer una denuncia en contra de varios políticos de Morelos, presuntamente involucrados con el narcotráfico.

En la denuncia se incluyó a personajes mencionados en este espacio hace unos días, entre otros, al diputado del Panal Agustín Alonso Gutiérrez, exalcalde de Yautepec, bajo cuyo gobierno se empoderó en el municipio Raymundo Castro Salgado, el Ray, líder del Cártel Jalisco y uno de los personajes que hace unos días aparecieron retratados, en una polémica imagen, al lado del propio Blanco.

La denuncia interpuesta por el gobernador de Morelos incluye, desde luego, al senador Ángel García Yáñez, a quien se ha relacionado varias veces con la delincuencia organizada, en parte porque narcotraficantes detenidos portaban credenciales que los acreditaban como asesores de este legislador. A García Yáñez se le relaciona sentimentalmente con la recientemente detenida Esther Yadira Huitrón, apodada la Jefa, operadora y publirrelacionista de Guerreros Unidos y el Cártel Jalisco Nueva Generación.

En la lista de políticos denunciados por Blanco aparece la exalcaldesa de Miacatlán, Luz Dary Quevedo, actual diputada de Movimiento Ciudadano, así como el esposo de esta, Cutberto Aguirre, coordinador de la Comisión Operativa de Movimiento Ciudadano en Tetecala: la diputada Quevedo y su marido aparecieron en el álbum de fotos asegurado a Esther Yadira Huitrón.

Fue denunciado también el alcalde de Coatlán del Río, Celso Nieto Estrada, que apareció retratado al lado de Huitrón —hermana de la presidenta estatal del Partido Redes Sociales Progresistas. En la lista aparece también una magistrada del Tribunal Superior de Justicia, además del fiscal del estado.

La denuncia es la respuesta a una querella presentada ante la FGR por legisladores del PAN, Movimiento Ciudadano y Nueva Alianza, quienes hace unos días, tras el escándalo de la foto en que aparece Blanco, exigieron que se esclarezca si está relacionado o no con el crimen organizado.

Muchos de los denunciados por el gobernador, entre ellos Luz Dary Quevedo y Agustín Alonso Gutiérrez, firmaron la denuncia. En medio del enfrentamiento político más fuerte que se recuerde en el estado, Morelos, se asegura, no tardará en cimbrarse con nuevas revelaciones.

El gobierno federal parece estar esperando el escándalo que le lleve a inclinar la balanza. Lo que ya es inocultable, mientras tanto, es la compleja imbricación entre política y crimen organizado, que hoy mantiene al estado en niveles históricos de violencia.

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