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A criterio deColumnasSalvador García Soto

La CELAC en México, ¿adiós a la OEA?


El próximo viernes 18, con la asistencia de 17 presidentes de la región, tendrá lugar en México la VI Cumbre de la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (CELAC) en la que los mandatarios asistentes, empezando por el anfitrión de México, Andrés Manuel López Obrador, el venezolano Nicolás Maduro, el presidente de Cuba, Miguel Díaz Canel, y el mandatario de Argentina, Alberto Fernández, además del uruguayo Luis Lacalle, el ecuatoriano Guillermo Lasso y el presidente de Costa Rica, Carlos Alvarado, anunciarán su decisión de abandonar la Organización de Estados Americanos, OEA, que prácticamente será desconocida y desfondada después de esta reunión.

Junto con la decisión de retirarse de la OEA, esos 17 países que representan 50% de la totalidad de estados miembros de ese organismo, anunciarán también la creación de una nueva comunidad de Estados americanos que, bajo el cobijo de la CELAC, intentarán disputarle a la OEA la representación mayoritaria de la comunidad latinoamericana, a partir de un esquema que busque una mayor integración regional, social y comercial, como lo propuso el presidente López Obrador, en la V Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe que se efectuó también en México en julio, donde el mandatario mexicano llamó a hacer realidad el “sueño de Simón Bolívar” de una América unida.

La jugada de geopolítica regional forma parte de la estrategia de la 4T para debilitar y desconocer la representación de la OEA, a la que el presidente López Obrador y su canciller Marcelo Ebrard acusan de ser “un organismo que ya no representa los intereses de los estados latinoamericanos” y de estar sujeta en sus decisiones y acciones a los intereses de EU. El abandono del que ha sido en las últimas 7 décadas el organismo multilateral imperante en el continente americano, representa un golpe pacientemente medido y calculado por el gobierno lopezobradorista que, tras sus diferencias con el secretario Luis Almagro, sobre todo a partir del papel de la OEA en el desconocimiento del triunfo de Evo Morales y el apoyo al golpe de Estado de la derechista Jeanine Añez, entró en un punto de ruptura que ahora será total con el liderazgo de México en la creación de un nuevo organismo regional.

Con este golpe a la OEA y la propuesta del fortalecimiento de la CELAC, México y su gobierno se colocan a la cabeza de una ofensiva diplomática y política que, al tiempo que desconoce y busca desaparecer al organismo multilateral y regional auspiciado por la ONU, busca aglutinar un eje de países latinoamericanos que intentan ser contrapeso al dominio de Estados Unidos y Canadá.

Habrá que ver, después de lo que se anuncie el viernes en la Ciudad de México en la Cumbre de la CELAC, qué tan de acuerdo está Washington y qué tanto complace a EU y si se suma a una iniciativa para desaparecer a la OEA, que hasta ahora ha sido un instrumento útil y conveniente para aplicar la antigua y arraigada Doctrina Monroe, que dicta que “América es para los americanos”, o qué tanto a la administración de Joe Biden le agrada y acepta el fortalecimiento de un eje claramente izquierdista en la región latinoamericana en la que México reconoce y fortalece a presidentes cuestionados por sus métodos dictatoriales y autoritarios por la administración estadounidense como Nicolás Maduro o el cubano Díaz Canel.

Será la primera jugada audaz de política exterior de López Obrador frente a Washington, al que hasta ahora ha sido totalmente leal y servil, tanto con Donald Trump como con Joe Biden, y veremos qué tan bien le sale al presidente mexicano y a su canciller el movimiento de geopolítica regional que tienen planeado para este viernes.

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