Jales, chanchullo inmobiliario

El Proyecto Pachuca, consistente en trasladar los jales de Pachuca al municipio de Epazoyucan, apoyado a rajatabla por el ahora exgobernador Francisco Olvera, sigue latente aun con la oposición y resistencia civil de diversos grupos sociales.
El Grupo Acerero del Norte, propietario de la Compañía Real del Monte, una de las tantas empresas que controla Alonso Ancira, pretende beneficiar de 90 a cien millones de toneladas de jales en la planta beneficiadora que podría levantar en Epazoyucan.
Según los estudios publicados, el aprovechamiento de los jales reporta una recuperación de 70 por ciento y 62 por ciento para plata y oro, respectivamente. Después del procesamiento se obtendrían 10.6 toneladas de oro y 2 mil 443 toneladas de plata.
Se ha divulgado que, bajo estos esquemas, el llamado Proyecto Pachuca contempla el envío de jales hasta un terreno de 400 hectáreas adquiridas en Epazoyucan, para conformar una planta de beneficio que les permita extraer estas grandes cantidades de metales durante los próximos 15 años.
Los jales, depositados en las llamadas presas de Venta Prieta y El Venado, en Pachuca; Dos Carlos, en Mineral de La Reforma, y Velasco, municipio de Omitlán, ocupan cientos de hectáreas que al ser despejadas tendrán valor incalculable por ser terrenos de gran plusvalía, cercanos a grandes fraccionamientos ya urbanizados, y otros a pie de carretera propicios para desarrollos turísticos. Es un indiscutible chanchullo inmobiliario entregado en bandeja de plata por nuestros gobernantes al magnate Ancira.
La idea central del grupo minero de Alonso Ancira es obtener ganancias por partida doble: miles de millones de pesos por la recuperación del oro y la plata en el tratamiento de los jales, y otro tanto con la venta de los terrenos.

RESISTENCIA CIVIL EN EPAZOYUCAN
Alonso Ancira y sus empresas han conseguido apoyo incondicional de las autoridades: hace tres años del gobernador Francisco Olvera, quien hizo suyo el proyecto Pachuca; el de la secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), otorgante de los permisos del uso de suelo y del impacto ambiental, y la lenta o nula convocatoria a los vecinos de las autoridades municipales de Pachuca, Mineral de La Reforma, Zempoala y Epazoyucan.
Sin embargo, tras meses de silencio, el presidente municipal de Epazoyucan manifestó este lunes que el traslado de los jales de Pachuca al municipio de Epazoyucan será una decisión de la ciudadanía y no de las autoridades.
Afirmó retador: “se llegará hasta las últimas consecuencias, aun en contra del gobierno estatal, para no permitir que se cumpla el proyecto que ya fue autorizado por la Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales”.
El alcalde dice que la empresa Minera del Norte (subsidiaria del Grupo Acerero del Norte) no ha tenido ningún acercamiento con el ayuntamiento, además de que no existe por parte de su administración la entrega de algún permiso de uso de suelo o autorización en licencias de construcción para que el proyecto se lleve a cabo”.
Por otro lado, la Asociación por el Bien de Epazoyucan (ABCE) ha mantenido recia oposición al proyecto Pachuca. Los vecinos se organizaron en el año 2015 para enfrentar la decisión del gobierno de Francisco Olvera, según manifestaron en su momento dos de sus integrantes, Yolanda Villa Islas y Óscar Estrada Cervantes, quienes reiteraron “No se nos ha dado información acerca del impacto ambiental, sobre los efectos de los químicos que tienen los jales y otras cuestiones que es necesario que nos aclaren”.
Además han obtenido respuesta a la petición para frenar el proyecto Pachuca y registrado miles de firmas, en distintas redes sociales, porque dicho proyecto es un ecocidio para la región pues amenaza con el traslado de 100 millones de toneladas de jales de Pachuca a Epazoyucan, para tratarlos, en una planta de beneficio, cuyos residuos serán depositados en inmensa presa de jales, equivalente a los cien millones de toneladas existentes en Pachuca, además de un relleno sanitario y el desvío de un arroyo.

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PERDEMOS EN EL CAMBALACHE
Concretamente, quitan cien millones de toneladas de jales de Pachuca y en el transcurso de quince años vuelven a depositar esos cien millones en terrenos vírgenes de Epazoyucan.
¿Por qué esta supuesta redundancia?
Por una sencilla reflexión: si de mil kilogramos de jales, sólo aprovechan de 50 a 60 gramos, en oro y plata, los residuos de esa tonelada tratada lógicamente pesarán unos 999 kilos de auténticos desperdicios minerales.
Es un cambalache en el que Pachuca pierde terrenos que serán vendidos a terceros en cifras estratosféricas, y Epazoyucan también pierde porque sufrirá la irreversible contaminación del aire, del suelo y del agua y enormes montañas de arenas.
En tanto, del otro lado, los ganadores serán, obviamente Alonso Ancira y sus descendientes, y los políticos corruptos alcahuetes que recibirán unas cuantas migajas de un gran pastel inmobiliario.

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