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A criterio deAnselmo Estrada AlburquerqueColumnas

Huelgas auténticas y artificiosas


Hay de huelgas a huelgas: las históricas y sólidas que enfrentaron los mineros hace algunas décadas, y la fantasiosa que escenificaron durante seis días de la semana pasada los empleados y maestros de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo ( UAEH).
Las huelgas de Río Blanco y de Cananea al iniciarse el siglo 20 y, durante su curso, las huelgas de ferrocarrileros, jornaleros, obreros de diversas ramas; de estudiantes universitarios, de pilotos y de maestros, han sido esporádicas, auténticas, innegables .
Posiblemente por eso, porque las huelgas han sido ocasionales, la secretaría de Trabajo y Previsión Social arguye mañosamente que durante los últimos años prevalece la conciliación antes que las huelgas, pues en 2017 sólo estallaron 14 huelgas, el 1 (uno) por ciento de mil 547 emplazamientos.
Esta festiva manifestación de las autoridades laborales es producto del optimismo desbordante presidencial de varios lustros a la fecha: “En el presente sexenio, los obreros viven en el paraíso: con seis mil pesos mensuales un obrero puede comprar casa, coche y pagar colegios particulares a sus hijos”. Sin embargo, la situación económica de los trabajadores mexicanos actualmente es similar a la de épocas anteriores. Mientras, en el extranjero, el salario mínimo rebasa 300 pesos, en nuestro país alcanza menos de 90 pesos.

LAS HUELGAS MINERAS
La última huelga minera producida en Pachuca, el 12 de junio de 1980 por mil 500 trabajadores de las secciones 1 y 2 del Sindicato Nacional Minero, fue para exigir aumento salarial, pero también en protesta por la suspensión de derechos sindicales de nueve mineros entre quienes figuraba Jaime Guajardo, líder de la Sección 1, fundador grupo Liberación Minera. La huelga, que según la empresa no duraría tres días, se prolongó 37 días. Los mineros aceptaron aumento al salario de 20 por ciento.

HUELGA NACIONAL MINERA
La primera huelga general de la industria minera, que abarcó 108 secciones sindicales, se inició el 8 de junio de 1944, a la que se unieron siete mil trabajadores de las secciones 1 y 2 de Pachuca y Real del Monte, en demanda de aumento salarial: ganaban en promedio seis pesos con 65 centavos diarios, salario de miseria contra los altos precios de los artículos de primera necesidad en esa época, propiciados por tremendas escaseces originadas por la Segunda Guerra Mundial. De las l08 huelgas estalladas en distintos puntos de la República, el 12 de junio la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje dictaminó que sólo 38 eran legales y las otras 70 las declaró inexistentes. La huelga en Pachuca y Real del Monte concluyó el 21 de junio. Los mineros obtuvieron únicamente 75 centavos de aumento, el pago de salarios caídos y otras prestaciones menores.

LAS MINAS SIN ELECTRICIDAD
En 1936, entre el 15 y 25 de julio fueron paralizados los trabajos en todas las minas del estado de Hidalgo por falta de energía eléctrica, debido a la huelga nacional de los trabajadores electricistas. Eso dio origen para que las compañías mineras se negaran a pagar los sueldos de sus obreros, quienes atravesaban por situaciones de angustia por carecer de dinero. El 23 de julio, más de diez mil trabajadores salieron a la calle a reclamar a los patrones el pago del tiempo perdido, pero fueron impedidos por los soldados del 29 batallón enviados por el gobierno estatal.

40 DIAS DE HUELGA
En los últimos meses de 1945 cambiaron sustancialmente las condiciones económicas de las compañías dedicadas a la extracción y beneficio de la plata, por dos hechos de gran importancia: el aumento de 58 por ciento del precio internacional de la plata y la disminución de 50 por ciento en los impuestos de la producción del metal, quedando en sólo l5 por ciento, decretado por el presidente de la república, Manuel Ávila Camacho.
El Sindicato Nacional Minero, ante la perspectiva de que las compañías obtendrían fabulosas ganancias, demandó aumento de 40 por ciento sobre el salario para más de 33 mil trabajadores ocupados en la industria de la plata, incluidos los de Pachuca y Real del Monte quienes se fueron a la huelga el 31 de diciembre de 1945.
Después de semanas de pláticas entre las partes, al cumplirse 40 días de paro, la Compañía Real del Monte otorgó un aumento de sólo un peso en los menguados salarios.
Esa fue una de las huelgas que duró más tiempo con ínfima ganancia.

ACEPTAN A SINDICATOS
Regenteada la compañía Real del Monte y Pachuca por inversionistas estadunidenses desde el año 1906, fue hasta 1923 en que el gremio de los mecánicos se declaró en huelga, exigiendo reajuste de salarios, escalafón por categorías y un reglamento general de talleres, lo cual dio por consecuencia que la empresa despidiera en masa a más de tres mil mineros. La situación cobró caracteres nacionales, por lo cual el presidente de la república, Álvaro Obregón, comisionó al secretario de Gobernación, Gilberto Valenzuela, para solucionar el conflicto.
Las pláticas entre las autoridades y la empresa duraron varios días. El l7 de enero firmaron un convenio que, en lo medular se aceptaba: reconocer a los sindicatos locales; el reglamento de talleres; además de que todos los trabajadores volverían al trabajo, con sueldos caídos, a quienes no hubieran participado en la huelga; a los huelguistas, sólo 50 por ciento de salarios caídos.

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