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A criterio deBertha AlfaroColumnas

Estamos de luto


Es inaudito que una mujer sea violentada y asesinada en la puerta de su casa y que las autoridades federales solo se limiten a decir “se va a investigar el caso”.

Lourdes Maldonado era una mujer muy valiente, enfrentó a las autoridades exigiendo sus derechos laborales, pidió ayuda al presidente de la República, finalmente ganó la pelea, pero de nada valió, un cobarde “desconocido” la asesinó a domicilio.

Conocí a Lourdes a finales de los ochenta, compartimos espacios en la redacción de Televisa y desde aquellos tiempos ya demostraba que era ruda, directa y comprometida con las causas.

Nuestros caminos se separaron, pero nos unía la línea de trabajo, denunciando las injusticias y eso fue motivo suficiente para que los corruptos la callaran.

Como todas las muertes de periodistas es incomprensible que la forma de acabar con la libertad de expresión sean las balas, lo cual nos demuestra la intolerancia de los señalados y que los mensajes de odio dictados diariamente desde las oficinas de gobierno, difamándonos, agrediéndonos, dividiéndonos ya están dando resultados.

Nada justifica la violencia ni el homicidio como medida para silenciar periodistas, qué chingados esta pasando con esta sociedad en la que es mejor asesinar a una mujer reportera, que asumir una responsabilidad como funcionario.

Está claro que pedir ayuda a la más alta autoridad de la nación no sirve de nada.

Ante esto ¿ya nada se puede hacer?

¿Con qué autoridad moral pueden explicar a la familia de Lourdes, que la indiferencia tiene un costo?

¿Cómo se puede entender la amenaza de que, si no eres prudente, puede haber consecuencias?

Y quizá lo más indignante.

Cómo pueden los periodistas de Hidalgo afirmar que “gracias al cielo” aún no nos asesinan, nada más nos madrean.

En Hidalgo ya se han dado casos de golpes, de intimidación, de maltrato hacia los periodistas, situación que ha quedado en una denuncia que no prospera, porque aún no hay una reglamentación de la “Ley de protección a personas defensoras de derechos humanos y salvaguarda de los derechos para el ejercicio del periodismo en Hidalgo” y hasta ahora continua acéfala la “Fiscalía para la atención de los delitos cometidos contra la libertad de expresión”.

Uffff qué nombres tan elegantes e inútiles.

Así cómo se puede garantizar la seguridad para ejercer la profesión de comunicador, tomando en consideración que ser periodista es muy peligroso.

Cuando ocurre una agresión hacia los periodistas, son ellos mismos quienes en ocasiones se agrupan para exigir justicia, acompañan a las víctimas, pero no vale de mucho, porque las denuncias, los reclamos, las exigencias se archivan y nadie vio nada.

Así que este martes los trabajadores de los medios de comunicación de Hidalgo y de todo el país se manifestaron en las plazas, levantaron la voz, guardaron un minuto de silencio por los compañeros caídos, mostraron su indignación en pancartas, todo con el objetivo de ser escuchados y de detener esta ola de violencia que tiene el propósito de intimidarnos, de meternos miedo.

Ya basta de homicidios.

Ya basta de maltratos.

Ya basta de intimidaciones.

Ya basta de ofensas y difamaciones.

Para mi amiga y compañera Lourdes Maldonado, para los periodistas Jesús Gamboa y Margarito Martínez un minuto de silencio no es suficiente, la lucha por el respeto a la integridad de los trabajadores de la comunicación debe ser permanente.

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