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A criterio deAunard de la RochaColumnas

Es cuestión de tiempo

En que dilema nos encontramos sumergidos en este momento. ¿Hasta dónde podrá aguantar el presidente la decisión?

Literalmente nos estamos hundiendo económicamente, ya no solo es el tema del precio del petróleo, la caída de la bolsa de valores o el debilitamiento de nuestra moneda.

Hace algunas semanas se anticipaba la presencia del nuevo coronavirus Covid-19 y en efecto surgieron los primeros pacientes con este virus. Hoy estamos ante la incertidumbre de que tanta gente puede ya estar contagiada a lo largo y ancho de nuestro territorio y no sabemos realmente la magnitud que puede tener.

Tenemos que entender al gobierno de México de no querer causar pánico para no afectar principalmente la economía tan frágil que existe. Desafortunadamente las estadísticas y los números en estos casos no fallan.

El 21 de enero la Organización Mundial de la Salud emitió un boletín en donde informaba que en China, del 31 de diciembre 2019 al 3 de enero del presente año, había 44 pacientes con un tipo de neumonía desconocida. El 7 aislaron pacientes con el nuevo coronavirus y el 12 compartieron a todo el mundo la genética de este para que se pudieran preparar los kits de diagnóstico. El 13 de enero en Tailandia se confirmó un caso y el 15 en Japón, ambos por personas provenientes de la Provincia de Wuhan en China. Para el 20 ya también se detectaría un caso en Corea. Conforme avanzó el tiempo comenzó a cruzar más fronteras y en el último boletín del día de ayer se confirman 125 mil 48 casos y 4 mil 613 muertes.

El coronavirus está amenazando a todos los países y la economía mundial está entrando en un momento de total desestabilización. El anuncio de que se cancelan los vuelos de Europa a los Estados Unidos ya generó caos y un impacto económico de mayúsculas proporciones.

En nuestro país muchos se preguntarán ¿por qué no se han tomado medidas iguales a las de otros países? La respuesta no esta en el lado de la salud, si no en el de la política económica y social. Esta decisión será por mucho la más importante que tome el presidente.

En Estados Unidos se tomó de manera drástica y muy mediática, pero hay que reconocer que su economía es totalmente distinta a la nuestra y que están en año electoral; los incentivos son otros.

Aquí en México, estamos entrando a recesión y cualquier movimiento en falso va a provocar una caída imparable, por lo que seguramente están calculando hasta donde podemos aguantar sin comprometer la vida de las y los mexicanos.

El problema es que independientemente de cuanto tarde esto, ya el daño que vamos a tener se verá reflejado en los ingresos del país, tan solo imaginen cuántos turistas estamos ya dejando de percibir y justo cuando se aproxima la Semana Santa. Por ejemplo, en lo que respecta a la llegada de cruceros en un puerto como Mazatlán se tienen calendarizados en marzo 18 arribos y en abril 17. Son miles de turistas que debieran bajar del barco a comprar productos, pagar tours, darle vida económica al puerto.

De suspenderse las llegadas, los bolsillos de la gente que vive de esto lo van a resentir; tal y como pasó cuando la inseguridad hizo que se cancelaran los arribos de cruceros hace algunos años. Esto es en el pacífico, y si checamos un puerto como Cozumel, vemos que se tienen previstos 74 arribos en marzo y 116 en abril, lo que se traduce en miles de dólares que dejarán de llegar.

¿Qué va a pasar con las aerolíneas? Imagínense el caso de Interjet, empresa que ha tenido que recurrir a créditos bancarios para salvar sus operaciones. Ahora piensen en cuantas remesas dejarán de llegar a México por la disminución de la actividad económica en Estados Unidos. Pase lo que pase el gobierno federal la tiene muy complicada, sea cual sea la decisión que tomen. Todo será cuestión de tiempo y, por lo pronto, a cuidarnos y hacer caso a las indicaciones que se nos están dando.

 

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