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A criterio deColumnasMarco Moreno

Energía y futuro


Sin lugar a dudas cuando se habla de energía en este país se habla necesariamente del rumbo que esta debería tomar. Pero más allá del rumbo que siga la generación de energía eléctrica en México, es importante reconocer algunos de los grandes problemas a los que se enfrenta y que obstaculizarán su desarrollo de manera integral.

La generación de energía puede analizarse desde perspectivas como la política, la ambiental, económica, social, es claro que se ha hecho; sin embargo, como asegura Fernando Estenssoro Saavedra, “la tendencia tradicional ha sido analizarlas por separado, como si cada una de ellas respondiera a lógicas diferentes” y haciendo referencia “a la interacción entre la problemática ambiental y la problemática energética” asegura que el análisis debe partir de lo que es sustituible y de lo que es insustituible.

Las fuentes de generación, por un lado, son sustituibles, estas en su mayoría responden a los intereses económicos que se alinean en la disputa por mantener los esquemas tradicionales de generación de energía o mudar hacia aquellos que prometen una mayor certeza ambiental y económica.

En ese sentido, Osvaldo Sunkel, economista, pensador-estructuralista, asegura que el fluido eléctrico es insustituible, es de hecho, imprescindible en cualquier proceso de transformación o de producción.

Para Sunkel, la energía ha jugado, desde su aparición, un papel crítico en el desarrollo económico de cualquier sociedad. En el caso de nuestro país, no pude ser diferente, por lo que, al separar las fuentes de generación de la energía misma, se ha dejado el campo abierto a una discusión que no bien ha iniciado, ya ha dejado una enorme cantidad de descalificaciones y denostaciones en torno a los defensores de fuentes de generación, sean estas tradicionales o alternativas.

Ha permitido, la discusión energética, la construcción de un espacio de lucha política en la que aquellos que se atrevan a tocar el tema de las energías renovables, son inmediatamente tachados de traidores, esquiroles, entre otros señalamientos, lo que, por cierto, tampoco abona a la construcción de un diálogo social, como lo reclama el presidente, para saber que rumbo toma la generación de energía en el país.

Por su lado, Jean Paul Deléage, en su libro: Historia de la ecología: una ciencia del hombre y de la naturaleza señala que “ninguna civilización ha sido ecológicamente inocente” en clara referencia a esa necesidad que el hombre, en sociedad, tiene de recurrir al espacio geográfico para construir su lugar de convivencia, intercambio económico y de vivienda.

Pero también recurre a la naturaleza para tomar recursos que usa como materia prima en procesos de transformación y producción y, necesariamente, para la generación de energía, lo que le permite aumentar la capacidad de uso del espacio natural para lograr su subsistencia.

La generación de energía, es uno de los eslabones de la larga cadena de destrucción que el hombre a impulsado a lo largo del planeta, México, no pude ser la excepción, en nuestro país, la generación de energía ha permitido impactos increíbles en ecosistemas completos, dañando de forma irreversible algunos de ellos, como los ríos, donde se han construido enormes represas para la generación de energía y generando daños río abajo en el ecosistema, los que históricamente se han tenido que soportar como necesarios en aras del progreso.

Pero en esta batalla de las no ideas y de las descalificaciones, el medio ambiente y los recursos que son fundamentales para la sociedad, no han tenido la relevancia que deberían para orientar el rumbo que la generación de energía debe tener en el país.

Y mientras que la batalla social continúa por demostrar que el de enfrente es más malo que nada, el Congreso de la Unión, con la mano en la cintura, llevó al pleno una reforma preferente del presidente de la República, la sometió a votación y aprobó en lo general, usando la mayoría del partido gobernante.

Una iniciativa que, a decir de muchos, busca encontrar una salida a los excedentes de combustóleo de Petróleos Mexicano (Pemex) y, por otro lado, aquellos que reclaman la urgencia de salvar la soberanía nacional en materia energética, aun cuando no queda claro que es soberanía energética.

El Congreso de la Unión, debe, por definición, ser la salvaguarda de la soberanía nacional, ya sea en materia de salud, alimentaria o energética. Al aprobar una reforma sin realizar las debidas consultas, dirán los que saben, es del presidente y es preferente, y, a pesar de ello, se ha menoscabado uno de los principios fundamentales del presidente de la república, con el pueblo todo, sin el pueblo nada.

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