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A criterio deColumnasMario Maldonado

El trasfondo de la guerra entre AMLO y Cabeza de Vaca


El escenario en Tamaulipas es de franca guerra. Sin estar precisa la ubicación del gobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca, la casa de gobierno de Tamaulipas y los ranchos que acostumbra visitar se encuentran resguardados por fuerzas de Seguridad de élite estatales. Circulan entre sus colaboradores videos y fotografías en los que se observa al personal de apoyo y al propio gobernador con armas de alto calibre, como esperando que la Federación se decida a cumplimentar la polémica orden de aprehensión.

En los hechos, Cabeza de Vaca es un prófugo de la justicia. La orden que liberó el juez Iván Zeferino Hernández es real, y aunque para muchos contraviene la resolución que emitió el ministro Juan Luis González Alcántara Carrancá, la postura beligerante del presidente Andrés Manuel López Obrador hace suponer que las fuerzas federales intentarán aprehender al gobernador, lo que podría derivar en una confrontación incluso armada.

La guerra entre estos dos personajes no tiene una solución pacífica, pues existen afrentas que nunca se van a olvidar, como la filtración del video en el que el hermano del presidente, Pío López Obrador, se observa recibiendo dinero de parte de David León. En esta columna informamos que dicho material había salido de las manos del gobernador tamaulipeco, quien a su vez se hizo del mismo por medio de una alianza con los hermanos Gerardo y Bernardo Pasquel, investigados en EU como parte de la presunta red de lavado de dinero de Cabeza de Vaca.

Gerardo Pasquel se desempeñó como consejero nacional del Partido Verde Ecologista de México y presumió durante muchos años su cercanía con los líderes de esa organización, entre ellos Jorge Emilio González, El Niño Verde. En sociedad con David León, Romero ofreció servicios de comunicación y de operación política al gobierno de Manuel Velasco Coello en Chiapas, por lo que, a la luz de las evidencias, participaron en la dispersión de recursos desde ese gobierno.

La relación entre los socios terminó intempestivamente, en malos términos, y Gerardo fue acogido por su hermano Bernardo Pasquel, quien se consolidaba como un exitoso empresario cercano al gobierno de Tamaulipas y proveedor de insumos médicos a través de su empresa Intermed. Cabeza de Vaca jamás se imaginó que entre las ofrendas que recibiría de estos hermanos se encontraba el material que ha significado uno de los golpes más sólidos a la imagen de honestidad y austeridad que maneja el presidente López Obrador, desde que el video llegó a sus manos sabía perfectamente lo que haría con él.

En ese desaparecido grupo de militantes Verdes se movía también el hoy presidente de la Mesa Directiva del Senado, Eduardo Ramírez Aguilar, el alfil en su momento de Velasco Coello y amigo de David León y Gerardo Pasquel. En este contexto es que se entienden las declaraciones del senador, sobre que la orden de aprehensión no existe y que tampoco prevalecen las condiciones para declarar la desaparición de poderes en Tamaulipas. Por su posición y actual partido, Ramírez Aguilar ofrece ahora obediencia al presidente y al coordinador de Morena en la Cámara Alta, Ricardo Monreal, aunque guarda también lealtad por una vieja amistad.

En este cruce de relaciones, de viejas y hasta nuevas amistades basadas en la practicidad, el presidente López Obrador está convencido de que la única forma de poner a Cabeza de Vaca tras las rejas es que él mismo comande desde su escritorio la ofensiva contra el gobernador. No está dispuesto a aceptar un nuevo madruguete como los que le mandan desde el Senado y la Corte. El gobernador tamaulipeco es un trofeo que necesita para mejorar su perspectiva electoral.

Mario Maldonado

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