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A criterio deColumnasGuillermo Corrales

El presupuesto participativo y su debut en Hidalgo


Con el paso de los años y la lenta pero tangible consolidación de la democracia, las elecciones limpias, en paz y con alternancia de las personas gobernantes en México se han convertido afortunadamente en una circunstancia normal y cotidiana para al menos un par de generaciones.

Esto ha permitido voltear a los siguientes niveles de democracia participativa de un país con instituciones electorales sólidas y autónomas que garantizan certeza en su actuar. Hoy en México la participación ciudadana dejó de ser un concepto entendido solo como el porcentaje de personas que acudían a las urnas a votar; ahora la participación ciudadana comienza a ser concebida como una serie de mecanismos en donde la ciudadanía no solo se involucra en las decisiones de su entorno, sino que participa activamente en la construcción de realidades desde la perspectiva del apropiamiento del espacio público.

Por ello, uno de los mecanismos de participación ciudadana que entrañan un impacto positivo, inmediato y tangible en una porción poblacional es el del Presupuesto Participativo, entendido como una oportunidad para que la ciudadanía participe en la decisión de cómo distribuir o aplicar un porcentaje del presupuesto público en su beneficio directo.

Casos de éxito en la implementación de este mecanismo de participación es Ciudad de México, donde hoy no solo es una novedad, sino una práctica que ha conseguido muy buenos resultados en los propios entornos en donde se aplica, puesto que las personas interesadas y beneficiarias directas son los propios habitantes de esa colonia o comunidad. Esto logra una conciencia de cuidado y preservación del espacio público; conciencia ciudadana, pues.

Dicho esto, por primera vez en la historia del estado se realiza un ejercicio piloto de Presupuesto Participativo. El Instituto Estatal Electoral de Hidalgo (IEEH), en colaboración con la asociación Ollin, Jóvenes en Movimiento —que, dicho sea de paso, goza de un enorme prestigio, profesionalismo y ética en el desarrollo de políticas públicas ciudadanas— y el ayuntamiento de Acaxochitlán organizan este ejercicio novedoso en la comunidad indígena Santa Ana Tzacuala.

La propia comunidad registró una serie de proyectos para la aplicación de un recurso económico emergido de la asociación Ollin y del propio ayuntamiento de Acaxochitlán. Este lunes 8 será la jornada deliberativa, ejercicio que se hará con la debida perspectiva intercultural y a través de la cual la propia comunidad elegirá el proyecto ganador.

Que sea este, el comienzo de una nueva etapa de participación ciudadana en Hidalgo. La democracia es un camino que no se puede andar en solitario, sino de la mano de la gran protagonista: la sociedad.

Guillermo Corrales

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