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A criterio deColumnasHéctor de Mauleón

El infierno sigue vivo para las mujeres


En los últimos tres años han sido asesinadas más de diez mil mujeres en México, según reporta el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio. El próximo 14 de enero esta organización realizará una marcha en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, donde hace exactamente un año fue encontrado en condiciones misteriosas el cuerpo de una niña de 13 años: Jade Guadalupe Yuing.

A la madre de Jade le hablaron aquella mañana de 2020 compañeros de su hija para informarle que Jade se acababa de suicidar en los baños del Instituto Nacional del Deporte.

Jade acudía a ese sitio a practicar judo. Sus padres no habían advertido el menor indicio que pudiera llevar a la niña a adoptar una determinación de ese tipo, pero ella se había quejado de que el maestro castigaba a quienes hacían mal las cosas “asfixiándolos” con la cinta del uniforme y denunciaba acoso por parte de una compañera.
El cuerpo no estaba en los baños, sino suspendido con un listón en las gradas de una pista de patinaje. Un conserje dijo haber hallado a 30 metros una carta póstuma, pero la caligrafía, según la madre, no correspondía a la de Jade Guadalupe.

Un rosario de irregularidades —ningún miembro del Indeporte habló nunca con los familiares, el instructor les colgó el teléfono, el padre de la víctima asegura que el cuerpo tenía hematomas en las manos y que las circunstancias en que se hallaba su ropa fueron modificadas, entre otras cosas— llevaron a la madre de Jade Guadalupe a sospechar que se trató de “un homicidio encubierto”.

No hubo levantamiento de genética forense, tampoco de huellas. La madre de Jade asegura, además, que mantenía una excelente comunicación con su hija, de quien sabía hasta las cosas más nimias.

Dos mil 240 mujeres fueron asesinadas en México en los primeros siete meses de 2020. En ese periodo hubo 10.5 casos diarios, 3.1% más que en 2019.

El 25 de noviembre, madres y familiares de víctimas afirmaron ante el Palacio Nacional que “México agoniza ante la violencia feminicida”.

Ese mes había estallado en Cancún el caso de Bianca Alejandrina Lorenzana, una joven de 20 años que salió de su casa a hacer una venta y cuyo rastro se perdió. Alexis, como la llamaban sus amigos, apareció al día siguiente desmembrada en el área verde de un fraccionamiento.

Ella había publicado meses antes en redes sociales su miedo a salir de su casa y no regresar jamás: “Nadie me va a robar mis sueños… primero muerta antes que ustedes, seres asquerosos, me maten”, escribió. Su muerte provocó movilizaciones que culminaron con escenas de violencia protagonizadas por policías.

La violencia feminicida fue calificada en 2020 como “la otra pandemia”. A fines de diciembre se dio a conocer la incidencia delictiva según las carpetas de investigación abiertas en las 32 entidades federativas entre enero y noviembre.

Hasta esa fecha se había tenido conocimiento de 888 feminicidios: casi tres feminicidios cada 24 horas, más de 80 víctimas cada mes.

Los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública reflejaron el horror, el otro horror que acompañó a las mexicanas en el año en que el Covid-19 devastó México: 99 feminicidios en junio, 93 en febrero, 85 en noviembre.

El año que acaba de terminar, ocho estados rebasaron la tasa nacional de feminicidios, que es de 1.38 casos por cada 100 mil habitantes. En Colima la tasa fue de 3.55. En Morelos de 2.85. En Nuevo León de 2.21. En Veracruz de 1.87. En Nayarit de 1.86. Sonora, Coahuila y Baja California tuvieron tasas de 1.81, 1.74 y 1.7.

El último cierre indica que la violencia feminicida en México se mantiene con cambios mínimos y sin variaciones importantes desde 2018.

No se ha detenido. El miedo de “Alexis” de salir y no regresar jamás sigue siendo la realidad que enfrentan cada día millones de mujeres. El Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio ha denunciado la falta de política integral de combate al feminicidio y asegurado que en México se sigue minimizando y criminalizando la protesta.

Nada garantiza la vida y la integridad de las mujeres.

El arranque del nuevo año ha dejado ya en diversos estados su cuota de sangre. La marcha en memoria de Jade Guadalupe es un recordatorio de que el infierno sigue vivo, de que al día de hoy nada se ha resuelto, y, por lo tanto, nada cambiará.

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