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A criterio deBertha AlfaroColumnas

El destino ya nos chingó


Contaminación, calor, incendios y una sequía que mantiene en nivel de cero la laguna de Meztitlán y otros cuerpos de agua a la mitad de su capacidad, es todo un escenario de pérdidas para los campesinos hidalguenses. Con la atención de las autoridades puesta en la pandemia que “curiosamente” está disminuyendo sus contagios, pocos son los que han reparado en las condiciones tan difíciles que enfrentarán este año los hombres y las mujeres del campo.

Pero vayamos por partes, en la región de Meztitlán solo los lugareños saben las que han tenido que enfrentar los productores ante una sequía que se ha prolongado por más de un año y que mantiene la laguna totalmente seca.

Para quienes hemos conocido la laguna en sus mejores épocas regresar a Meztitlán y ver ese cuerpo de agua reducido a un terreno fangoso, cuarteado por el sol y con pequeños esqueletos de peces, es impresionante.
Y si eso estruja el corazón de extraños, imagínense para los campesinos que día a día enfrentan el panorama desolador de la falta de agua, está bien cabrón.

Lo mismo ocurre en diferentes municipios del Valle del Mezquital, donde la falta de agua está retrasando la siembra de forrajes. En estas regiones no ha caído una gota de agua y las presas que alimentan estas tierras apenas llegan a 30 por ciento de su capacidad, así que no hay líquido para abastecer los requerimientos de los productores que con verdadera preocupación se aventuran a sembrar en seco con el riesgo de perderlo todo.

Lo grave es que no son solo forrajes, si no llueve en tiempo nos puede cargar el payaso y todo parece indicar que así será por el efecto del cambio climático, ese efecto que las autoridades federales nomás no entienden y que cada vez amenaza con chingar a esta humanidad estúpida que no comprenden que quemar combustibles fósiles nos llevará a la destrucción.

Me cae que no se qué pasa por la mente de los responsables de la quema de carbón, según ellos para garantizar la soberanía de la CFE y mamada y media que inventan para justificar su incapacidad.

Tan solo en este último año, la naturaleza nos dio una probadita de lluvias extremas, inundaciones, nevadas extraordinarias, temperaturas que van del frío más intenso a los calores insoportables y sequias brutales y ni así les cae el 20.

¡Así o más pendejos!

Pero no solo la agricultura que es la actividad prioritaria para la alimentación sufre las consecuencias del cambio climático, que según los especialistas aseguran que este 2021 puede ser un año crítico, también están las plagas que están acabando con lo que encuentran en varios municipios.

En los bosques de Huasca y en Acaxochitlán el gusano descortezador de plano ya se chingó cientos de árboles que, ya secos, se convierten en combustible para los incendios.

Apenas comienza la temporada y en Hidalgo ya se contabilizan 27 incendios afectando 274 hectáreas y en el que han participado 924 personas en su combate.

Todos estos indicadores nos revelan que algo no estamos haciendo bien y que la naturaleza que es sabia, pero culera, nos empieza a cobrar facturas.

Es tiempo que todos ya nos pongamos bien intensos y exijamos que los encargados del cuidado del medio ambiente se pongan las pilas y no solo se empinen para responder a los caprichos del jefe que aún cree que quemar combustibles fósiles para generar energía es lo de hoy.

De no hacerlo así, me cae que no nos la vamos a acabar y quienes pagarán sin deberla serán las siguientes generaciones.

Espero sus comentarios. Fb. bertha alfaro

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