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A criterio deBertha AlfaroColumnas

Diputada, no nos chingue – Columna de Bertha Alfaro


“Después de escuchar las declaraciones poco sensibles y mostrando total ignorancia, quería yo decirle a la diputada que no soy pedota, ni fumadora, no estoy gorda, por el contrario, siempre me he cuidado mucho, y no hay nadie en mi familia con cáncer de mama. Soy la primera, y que creé diputada, que aun así me dio cáncer y en FUCAM me salvaron la vida”.

Era el comentario de Yadira, una mujer muy encabronada, sobreviviente del cáncer que se encontraba en la sesión del Congreso y que apenas podía creer al escuchar las palabras que en tribuna se atrevía a escupir la diputada Juana Vanesa Escalante Arroyo, presidenta de la Comisión de Salud en el Congreso del Estado, al abordar el tema de la atención al cáncer de mama.

Fue a raíz de una propuesta en tribuna de la diputada Citlalli Jaramillo de solicitar al Gobierno Federal recuperar los recursos que le fueron retirados al FUCAM (Fundación de Cáncer de Mama), argumentando según el presidente López Obrador de que había corrupción, lo que le dio cuerda a la diputada de Morena para echarse todo un rollo sobre los factores de riesgo para contraer el cáncer de mama, pero se hizo como que la virgen le hablaba a la hora de tocar el tema de solicitar al Congreso Federal que no se hicieran pendejos y regresaran los recursos a una institución que en verdad atendía con calidad y de forma especializada a las mujeres que padecen el cáncer de mama.

En su discurso de casi 10 minutos, la ahora diputada que preside la Comisión de Salud solo se refirió al tema del FUCAM con la mención de que el presidente en una mañanera había comentado, que las pacientes que habían sido atendidas en el FUCAM podrían terminar ahí su tratamiento, pero que para servicios posteriores las pacientes serían enviadas al Hospital General de la Ciudad de México o al Instituto Nacional de Cancerología, instituciones que por cierto no se especializan en el cáncer de mama.

Lo que la diputada ignora, o se hace güey, es que, al cancelar el Seguro Popular y el Seguro de gastos catastróficos, las mujeres que quisieran continuar con el tratamiento en el FUCAM tendrían que hacerlo pagando.

Lo que tampoco dijo la diputada en tribuna es que, si bien es cierto que existen cuatro mitógrafos en la UNEME (Unidad de Especialidades Médicas), dependiente del gobierno del estado pueden detectar el cáncer, pero ya para ofrecer tratamiento tienen que canalizarlas a la Ciudad de México, porque aquí no hay dinero para gastos catastróficos, porque en su actitud gandalla desde el Congreso de la Unión cancelaron dichos gastos, olvidándose de que las mujeres también son pueblo.

Entonces, señora diputada, usted que como antecedente laboral tiene haber trabajado en el Hospital General y en la UNEME, ¿no sabía que aquí no se atendía el cáncer de mama y que incluso la misma UNEME recomendaba a las pacientes acudir al FUCAM?

Lo que sorprende es que trate de sorprender al Congreso mismo y todavía utilice la máxima tribuna para felicitar el director del IMSS, Zoé Robledo, porque en sus unidades médicas hacen diagnóstico y en caso de resultar positivo, las pacientes sean canalizadas a sus hospitales, cuando se sabe que un grupo muy importante de hidalguenses no tienen acceso a la seguridad social.

Total, que estamos fregados con esos diputados mentirosos e ignorantes que con tal de no incomodar a su jefe, el presidente, pueden seguir haciéndose bien pendejos y mantener un discurso insostenible de que el Insabi, otra institución que no sirve para ni madres, se encargaría de atender a los pacientes con enfermedades que ocasionan gastos catastróficos.

Y esos son los diputados que el pueblo eligió para que se los chinguen.

La pregunta es ¿quiénes son los pendejos?

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