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A criterio deColumnasJorge Martínez López

Definir bandera


Aun cuando restan cuatro meses y medio para que arranque oficialmente el proceso electoral que servirá para cambiar al gobernante de Hidalgo, los partidos políticos iniciaron sus estrategias de definición a través de encuestas, noticias falsas, buscapiés y hasta acusaciones que les permitan medir lealtades y fortalezas.

Decía un viejo militante del tricolor, primero se tiene que delimitar la milpa, porque allí es donde se cuenta o descuenta la ganancia. Y justo, ese será el punto primordial de esta elección: definir la bandera.

En este impasse, por necesidad, cada militante o dirigente tendrá que definir su futuro político porque habrá casos en donde emprender este camino ya no tendrá vuelta, en caso que sobrevengan las fugas masivas como se especulan hacían al interior del priismo.

La polarización entre los dos frentes que encabezan Carolina Viggiano e Israel Félix, sin duda, tendrá las suficientes consecuencias en el tricolor como para meditar una refundación, sobre todo por las nulas posibilidades de triunfo.

Ya en 2016, Omar Fayad luchó contra su propio partido para alcanzar el triunfo y las resistencias de decenas de dirigentes fueron obsesivas, lo que promovió un nuevo escenario en ese partido que no ha corrido con suerte en las últimas elecciones, aunque quieran disfrazar la derrota con cifras históricas.

El gran elector del priismo en esta ocasión difícilmente será el gobernante en turno, al existir un esquema creado para que el “dedazo” venga desde el CEN del PRI a través de sus organismos internos de selección.

A menos que dentro de un acto de madurez política, cedan Israel Félix y Carolina Viggiano para que sea un tercero quien encabece la fórmula a gobernador y con ello, sea creada la nueva fisonomía de un tricolor con mayores posibilidades de triunfo.

Mientras que, en Morena, los pleitos no son muy distintos a los heredados del PRD en donde las tribus escenificaban batallas que concluían con las consabidas negociaciones. La ausencia de una estructura de mando dificulta un avance sólido en el entendimiento de intereses y aspiraciones de muchos.

La existencia de un liderazgo fuerte, como es la de Andrés Manuel López Obrador, brinda alivio a muchos porque de cualquier modo será el gran elector, auún cuando él no lo diga o acepte, así es su estilo. Por razones de género se apunta que será masculino el aspirante, lo que pone en la puerta a más de cinco candidatos que por desgracia, malabarean con un vocabulario bofo de no aceptar sus intenciones. Total, la autenticidad también gana votos.

Existen incentivos para los aspirantes morenistas, por ejemplo, el próximo domingo la consulta ciudadana les brindará más votos, al ser juzgados al menos tres priistas y dos panistas que en sus quehaceres de jefes de la Nación resultaron todo un fraude.

Y en esta dinámica, también se podría ver hacia atrás a nivel estatal y pedir que la vergüenza de los hidalguenses sea lavada, al juzgar los exgobernadores que de forma diaria ganan espacios noticiosos con nuevos señalamientos, todos ellos de carácter delincuencial.

Jesús Murillo Karam va de la mano con Osorio Chong en torno a la adquisición y uso del software Pegasus para espiar; Francisco Olvera por sus consabidos “pellizcos” millonarios”; Núñez Soto por su inexplicable papel en el defenestrado aeropuerto de Texcoco.

En fin, lo interesante será la devolución de los miles de millones que le robaron el bienestar a más de la mitad de los hidalguenses que se encuentran sumidos en la pobreza.

Nimiedades: Los encobijados, tiros de gracia, incendios recurrentes, entre otras manifestaciones de la violencia ya es motivo de preocupación al cobrar vuelo libre.

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