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A criterio deColumnasMarco Moreno

De humedales y otras incompetencias


Apenas hace algunas semanas hablaba de Zacualtipán, como un botón de muestra de las condiciones de abandono de muchos temas ambientales; un municipio en el que convergen las acciones de los tres niveles de gobierno de forma dispersa y aislada. Un botón de muestra.

Han pasado apenas unas semanas y de pronto nos enfrentamos a un problema mayor, la laguna de Metztitlán, uno de los humedales más importantes de la entidad. En primer lugar, por las características propias de la laguna, se encuentra entre los municipios de Metztitlán y Eloxochitlán, ubicada en una zona de transición entre las regiones neártica y neotropical.

Cuenta un alto valor para la protección de la pesca y la fauna silvestre en general. La laguna no es un humedal cualquiera y, su importancia, demanda de la autoridad ambiental, acciones inmediatas en lugar de la pasividad y la omisión en la que se encuentran sumergidas.

Sin embargo, durante los últimos dos años, el proceso de desecado se ha dado frente a la propia autoridad; frente a quienes tienen la obligación de garantizar su protección y su permanencia.

¿Qué sucede en la Laguna de Metztitlán? ¿Qué sucede en el sector ambiental del estado de Hidalgo? ¿De qué manera responderán ante la crisis? ¿Por qué tanto silencio aún?

Hay preguntas que responder por parte de la autoridad, no solo sobre el hecho del secado de la laguna, también en torno a la ausencia de políticas reales que permitan evitar, en la medida de lo posible, la pérdida de los humedales de la entidad.

Hay, al menos, tres autoridades, directamente involucradas, por un lado, los organismos de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales del gobierno federal: Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Seder), todas con una actividad permanente en la zona, por ello, imposible que no pudieran notar el descenso del volumen de agua.

Además de ello, en el caso de los organismos estatales, se puede señalar a la Comisión Estatal del Agua y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales del Estado de Hidalgo. Quienes al lado de sus pares federales podrían estar involucrados en las acciones de monitoreo y cuidado de la laguna.

También es importante recordar que la laguna es una de las zonas RAMSAR del estado, por lo que las medidas y los cuidados deberían de ser más específicos considerando los criterios que debieron cumplirse para lograr la declaratoria, por ejemplo, el hecho de que a la laguna se encuentran asociadas al menos 116 especies de aves.

Se cuenta con al menos, un antecedente, allá por el año de 1998, entre los meses de mayo a julio el humedal permaneció totalmente seco; sin embargo, no se han realizado, al parecer, estudios que permitan determinar las causas de la pérdida de agua de la laguna.

Pero en el caso actual, es posible señalar de manera general y no concluyente, el fenómeno del cambio climático, la prolongada sequía que se ha presentado en la zona y la intensa explotación de las aguas con fines agrícolas, sin considerar los otros dos fenómenos para determinar los volúmenes reales de uso y aprovechamiento.

Por otro lado, en el Diario Oficial de la Federación se publica, el 5 de abril de 2016, el acuerdo por el que se da a conocer el resultado de los estudios técnicos de aguas nacionales subterráneas del acuífero Meztitlán, clave 1314, en el estado de Hidalgo, Región Hidrológico-Administrativa Golfo Norte.

En el mencionado acuerdo se establece: “Que no obstante la existencia de los instrumentos jurídicos mencionados en el considerando anterior, en la superficie del acuífero Meztitlán, clave 1314, se encuentran los municipios de Metztitlán, Atotonilco El Grande y San Agustín Metzquititlán, los tres de importancia a nivel regional, en donde la actividad agrícola, turística y de servicios es muy importante”.

Menciona el mismo acuerdo que “siendo el acuífero la principal fuente de abastecimiento de agua potable de estas localidades, lo que permite inferir que exigirá cada vez mayor demanda de agua para cubrir las necesidades básicas de los habitantes, e impulsar las actividades económicas en la región”.

En las condiciones actuales de cambio climático, es importante que, en el caso de la zona, se pueda determinar de manera contundentemente clara la disponibilidad de agua y, del estudio realizado en el año 2018, se desprende que hay una serie de inconsistencias que no permiten determinar sino una posibilidad de disponibilidad de agua, pero no una certeza.

Esto, según, su estudio de la Conagua, dadas las mediciones realizada en al menos dos estaciones de medición hidrométricas ubicadas en el municipio.

De hecho, el estudio señala “no existe información hidrogeológica consistente en la porción del acuífero en la que se localizan los aprovechamientos del agua subterránea para realizar un balance de aguas subterráneas de manera tradicional. No se descarta la posibilidad de que el valor de la recarga sea mayor; conforme se genere mayor información hidrogeológica, en cantidad y calidad, se deberá hacer una evaluación posterior”.

Es claro que los instrumentos se han construido a lo largo del tiempo y las consideraciones en torno a la necesidad de conservar y proteger la laguna se determinaron a tiempo. Sin embargo, su operación y cuidado no contó con las mismas condiciones.

La laguna es quizá, otro botón de muestra. O tal vez, la afirmación definitiva sobre la incapacidad de gobernar ambientalmente la entidad.

 

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